Economía

Casi 200.000 empresas cerrarán en España por la falta de crédito bancario

A la banca le llueven las críticas por mantener cerrado el grifo del crédito. A las del Gobierno se suman las de la patronal, pero también sindicatos y partidos la señalan con dedo acusador. El dato más sombrío, el de las pymes. Ocho de cada diez aseguran no encontrar financiación siquiera para vivir.

el 15 sep 2009 / 22:10 h.

A la banca le llueven las críticas por mantener cerrado el grifo del crédito. A las del Gobierno se suman las de la patronal, pero también sindicatos y partidos la señalan con dedo acusador. El dato más sombrío, el de las pymes. Ocho de cada diez aseguran no encontrar financiación siquiera para vivir.

Por un lado, las empresas. Según un informe del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, ocho de cada diez pymes tuvieron problemas de acceso a la financiación en los últimos tres meses, y semejante corte del grifo del crédito es "indiscriminado", sentenció ayer Javier Gómez Navarro, presidente de esas institución.

Navarro, tras presentar la primera Encuesta sobre el Acceso de las Pymes a la Financiación Ajena, elaborada por las distintas Cámaras de Comercio de España, advirtió de que el 17% de las pequeñas y medianas empresas, 183.000 en el conjunto del Estado, tendrán dificultades para mantenerse en los próximos meses porque no consiguieron respaldo financiero.

La banca, agregó Navarro, "no cumplen suficientemente" con su misión de facilitar crédito a las firmas y no hace un "análisis en profundidad de riesgo", de ahí que solicitara al Gobierno que siga "presionando a las entidades", porque -dijo- "tiene elementos suficientes para hacerlo". Y recordó que el Estado está avalando a bancos y cajas de ahorros y garantizando su liquidez para que asuman un riesgo "que hoy en día no están asumiendo".

La encuesta, asimismo, apunta que cuatro de cada cinco pymes indican que se los bancos endurecieron las condiciones de financiación en el momento de solicitar los préstamos y el 76% afirma que los gastos y comisiones cobradas se encarecieron.

Por todo ello, el responsable de la institución cameral rechazó que la banca afirme que ha concedido crédito a las compañías solventes, ya que "hay instrucciones generales de reducir los préstamos a las empresas, les vaya bien o les vaya mal" y advirtió de que "pueden terminar convirtiendo a todos en insolventes".

Empresas por un lado, y el Gobierno por otro, aunque a medias tintas. Esta semana, y por tercera vez desde octubre pasado, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, solicitó a las entidades un "esfuerzo adicional" a la hora de otorgar créditos al tejido productivo y facilitar la moratoria en las cuotas de la hipoteca a los parados.

El pasado martes, un día después del encuentro de Zapatero y las principales entidades del país, Miguel Sebastián, su ministro de Industria, advertía de que al Gobierno se le estaba "acabando la paciencia", pero ayer el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, aseguró que los socialistas, por el contrario, poseen una paciencia ilimitada". Sebastián, por su parte, se ratificó en sus declaraciones.

Blanco aclaró que el PSOE es paciente porque entiende que es necesario el "trabajo continuo y colectivo para que, así, todo el mundo reme en la misma dirección" ante la crisis económica. Un intento de clamar los ánimos, que bastante encrespados están.

Mientras, antes del 31 de marzo, representantes de la Asociación Española de Banca (AEB) y de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) para que den sus explicaciones sobre la situación y el porqué de la parálisis crediticia denunciada. Acudirán sus respectivos presidentes: Miguel Martín y Juan Ramón Quintás.

En el Congreso comparecerán, además, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y responsables de las patronales CEOE y Cepyme y de los sindicatos CCOO y UGT, aunque se rechazó la petición de ICV de que acudiesen los presidentes de las principales entidades.

Pero un tercer frente se abre, y es entre el propio sector financiero. El presidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Roberto López Abad, insinuó que las entidades necesitan más inyección pública y que unas las tengan y otras no crea agravios.

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