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Cultura

Castillo revelado

Crítica del concierto extraordinario del XXV aniversario de la Fundación Sevillana Endesa en el Teatro de la Maestranza. Obras de Castillo, Mendelssohn y Grieg.

el 05 dic 2014 / 23:21 h.

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Crítica del concierto que la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla ha ofrecido el día 5 de diciembre de 2014 con obras de Manuel Castillo, Mendelssohn y Grieg. Ana Guijarro, piano. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Juan Luis Pérez, director. Concierto extraordinario del XXV aniversario de la Fundación Sevillana Endesa.

Si John Axelrod no lo remedia, seguramente tardaremos mucho en volver a escuchar una obra española contemporánea de envergadura en los atriles de la orquesta. El maestro Juan Luis Pérez demostró anoche que, entre otras materias, sabe explicar muy bien la creación actual. Porque, pese a que la Sinfonía nº3 'Poemas de Luz', de Manuel Castillo, sea de 1994 y aunque su lenguaje se ancle más en el pasado que en el presente, estamos ante una de las piezas grandes del autor sevillano. Pérez se ha remangado para introducirse en esta vasta obra y ofrecerla en las mejores condiciones. Y ayer, sin perder nunca de vista la mirada al límite de tantas cosas, sin resquebrajar nunca nada, de Castillo, atendimos una versión redonda de la Sinfonía. Seguramente sea su tercer tiempo, Luminarias, una de las páginas más comprometidas en cuanto a lenguaje del catálogo del sevillano. El director reforzó la rítmica de toda la partitura y, en este tercer tiempo, dio un protagonismo rotundo a las intervenciones de la percusión, stravinskyana y agria, sobresaliente. En todo momento su batuta incidió en cuanto de modernismo hay en esta gran página -con sus curiosos bucles repetitivos, que algo tienen que ver con Bernaola-, ya desde el tiempo inicial, Resplandor, y jugando con una climática morosidad en Transparencias.

Con mucha claridad y algo más de músculo de la cuenta oímos Las Hébridas, de Mendelssohn. Finalmente, Ana Guijarro ofreció el Concierto para piano de Grieg, redondeando así un más que interesante concierto muy por encima de lo que cabría esperar de una cita, en parte, protocolaria (XXV aniversario de la Fundación Sevillana Endesa) como esta. Con fraseos siempre elegantes y denodado romanticismo, pianista y director se enfrascaron en un debate que alcanzó su punto de máxima comunión en un Adagio de enorme sensibilidad.

 

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