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José Castro: aquí paz y después gloria

El presidente del Sevilla ha apostado por un talante conciliador y valiente con Sergio Ramos y Rakitic pese a las opiniones en contra.

el 22 jun 2014 / 22:57 h.

"Ciudad deportiva José Ramón Cisneros Palacios. Aquí se forjan campeones del mundo", se podía leer en la escultura. (Foto: José Manuel Vidal) "Ciudad deportiva José Ramón Cisneros Palacios. Aquí se forjan campeones del mundo", se podía leer en la escultura. (Foto: José Manuel Vidal) "Este Sevilla va a defender con uñas y dientes a los suyos siempre. Sergio es de los nuestros. Es un jugador que se fue joven del club dejando gran cantidad dinero y que allá donde está siente el Sevilla, lleva una camiseta con la imagen de Puerta… Sé que siente el Sevilla porque hablo con él. Este club lo que quiere es sumar y desde el consejo de administración entendemos que esta es su casa, que será su casa y que lo vamos a recibir con los brazos abiertos cuando venga. La situación quizá debió haberse arreglado antes. Esto ha llegado ahora, pero se lleva pensando desde hace tiempo. La idea de este club es unir y ayudar, y hasta los que están fuera pueden hacerlo. Si hay que hablar con alguien para conseguirlo, se hará". Así hablaba hace algunas semanas José Castro, presidente del Sevilla. Muchos son los asuntos que ha tenido y tiene que resolver desde su llegada al cargo. Y algunos de ellos, muy espinosos, como por ejemplo la postura del club en su relación con algunos futbolistas. No obstante, la idea de Castro es clara: evitar enfrentamientos. La prueba más notoria se vio con esas palabras antes citadas sobre Sergio Ramos. El internacional español, hoy en día convertido en el canterano más laureado de la historia del Sevilla, recibió muchas críticas tras fichar por el Real Madrid. Su relación con el club, entonces presidido por José María del Nido, fue muy tensa, aunque con el paso del tiempo las brasas fueron apagándose poco a poco. "Se marchó porque quería ser uno de los mejores centrales del mundo. Nos congratulamos porque se formó aquí y es uno de los baluartes de la campeona del mundo", dijo Del Nido en septiembre de 2013. Fueron muchas las personas que, a título privado, le invitaron a limar asperezas con el jugador, cuyo sevillismo es innegable por mucho que su carrera esté ligada al Real Madrid. Del Nido puso al final su granito de arena para suavizar las cosas. PUNTO DE INFLEXIÓN. El paso definitivo lo dio Castro al anunciar el homenaje a Sergio Ramos que tuvo lugar en los prolegómenos del partido entre España y Bolivia en el Sánchez-Pizjuán. Ese día, el defensa de Camas recibió el cariño de los aficionados –sevillistas o no– que acudieron al estadio a ver a la selección. Sergio saltó al césped minutos antes del choque y recogió una escultura de bronce de manos del presidente antes de que se proyectaran imágenes de su trayectoria deportiva por videomarcador. Ramos, uno de los nuestros, se podía leer. El gesto emocionó al jugador. "Ha sido un momento muy especial. Tenía muchas ganas de que me recibieran así en mi casa. Ha sido un año redondo, por la Champions, por la medalla de mi ciudad y por este reconocimiento. La edad te hace más sensiblón. Estoy muy contento de que me reciban así. El tiempo pone a todo el mundo en su sitio. Que un sevillista y madridista sea recibido así me hace una ilusión especial", dijo entre lágrimas. El Sevilla, con Castro a la cabeza, quiso dejar al club en su sitio y poner fin así a las diferencias. No le tembló el pulso al presidente pese a la corriente de opinión contraria a este homenaje. EL CASO RAKITIC. Como tampoco le ha temblado a la hora de acordar, junto a su equipo de trabajo, que Ivan Rakitic pueda despedirse de la afición una vez finalice su paso por el Mundial. Y ello a pesar de que no le sentó nada, nada bien la forma de actuar del ya excapitán, y sobre todo de su hermano y agente Dejan. Pero Castro, con el jugador poniendo de su parte para que el Sevilla obtuviese la mayor tajada posible de su traspaso al Barcelona, también ha preferido evitar cualquier tipo de enfrentamiento y ser elegante, como lo fue siempre con sus declaraciones. Por él, que no quede. Aquí paz y después gloria, reza el dicho.

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