Local

Castro dice adiós al poder en Cuba

Fidel Castro, el hombre que ha conducido el destino de Cuba durante 49 años, anunció a los 81 años y preso de una grave enfermedad, que no puede seguir liderando los designios de la isla. Ahora, el futuro de Cuba pende del eterno debate.

el 15 sep 2009 / 00:24 h.

TAGS:

Fidel Castro, el hombre que ha conducido el destino de Cuba durante 49 años, anunció ayer, a los 81 años y preso de una grave enfermedad, que no puede seguir liderando los designios de la isla. Ahora, el futuro de Cuba pende del eterno debate entre suceder al comandante en jefe o mirar hacia la democracia.

"Les comunico que no aspiraré ni aceptaré -repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe", comunicó Castro en un mensaje publicado, como muchos otros desde que enfermó en 2006, en el diario oficial Granma. El presidente cubano, de 81 años, no aceptó el cargo por razones de salud y, tras 49 años en el poder, abrió las puertas a nuevas generaciones que cuentan con "la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo".

Castro, que delegó sus cargos en julio de 2006 en su hermano Raúl, de 76 años, de forma provisional, aclaró que no seguirá en el poder porque "traicionaría mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer". El mensaje muestra a las claras el "estado crítico de salud" del comandante en jefe, que lamentó que no haya podido "cumplir con su deber hasta el último aliento". Eso sí, seguirá escribiendo puntualmente en las páginas del diario oficial del régimen, Gramma.

Castro ocupaba la Presidencia de Cuba desde el 3 de diciembre de 1976 y con anterioridad ocupó el cargo de primer ministro desde 16 de febrero de 1959, tras el triunfo el 1 de enero de ese año de la revolución cubana contra el régimen de Fulgencio Batista.

El anuncio se produce tan sólo cinco días antes de que el Parlamento, en la instalación de un nuevo periodo quinquenal, nombre un nuevo Consejo de Estado, del que Castro era hasta ayer presidente. El líder cubano fue elegido parlamentario en las eleccio- nes del 20 de enero, con el 98,3% de apoyos, mientras que su hermano Raúl, que lo suple en la jefatura del Estado, obtuvo 99,4%.

Eso sí, ni en su último discurso se olvidó de su gran enemigo en el exterior, EEUU, que durante 42 años ha mantenido el embargo sobre la isla. "Era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo", afirmó.

En La Habana circulaban innumerables versiones sobre qué pasaría con el Gobierno cubano, desde las que auguraban el anuncio de retiro previo -y acertaron-, hasta las que juraban que el carismático líder cubano jamás se jubilaría pese a sus dolencias.

Según diplomáticos acreditados en La Habana, queda por confirmar si el mensaje de Fidel ratifica el liderazgo de Raúl, al que se atribuye un pragmatismo y un deseo de reformas en Cuba.

Situación difícil. El legado de poder que deja Castro al nuevo jefe de Estado es una patata candente en la economía. El presidente del Consejo de Estado que salga elegido se encontrará con no pocos problemas económicos y unas cifras macroeconómicas que, más allá de la controversia sobre su fórmula de cálculo, indican que la salud de las finanzas en la isla no va del todo bien.

La economía cubana no ha encontrado salidas a sus problemas tras 19 meses de gobierno provisional de Raúl Castro, que trató de apretar las tuercas en aspectos puntuales, mientras insistía en reformas de fondo que no han llegado. Las llamadas de atención sobre los problemas económicos de Cuba -centrados en alimentación, vivienda y transportes- se han vuelto cotidianas. A estas se han sumado críticas a la salud y la educación, dos de los buques insignia de la revolución cubana.

De boca de Raúl Castro han salido expresiones como "reformas estructurales", la admisión de que hay "un exceso de prohibición" y la promesa de estudiar aumen- tar la inversión extranjera.

Pero la principal duda de la población cubana y, a su vez, de todo el mundo, es si la retirada de Fidel Castro supone una oportunidad para la democracia o la continuidad del régimen en la isla.

  • 1