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Castro se pone a disposición del club

El presidente en funciones del Sevilla baraja seguir al frente del club tras la asamblea del día 17 aunque, siempre que la institución sea la beneficiada, no descarta continuar en segunda línea.

el 10 dic 2013 / 12:32 h.

Castro abrazo a Del Nido en el acto de su despedida. (Marcamedia). Castro abrazo a Del Nido en el acto de su despedida. (Marcamedia). José Castro Carmona, presidente en funciones del Sevilla Fútbol Club, es consciente de que ha podido llegar su momento y dar el salto definitivo al sillón presidencial. Pero la decisión sobre si es el hombre más adecuado para pilotar esta etapa de bruscos cambios ha de salir, fundamentalmente del llamado grupo Sevillistas de Nervión. Las decisiones que se tomen durante los próximos días en este órgano, poseedor del gran paquete accionarial que sustenta al consejo de administración, serán clave para decidir el futuro del Sevilla. Este grupo de accionistas controla aproximadamente el 35% de las acciones de la institución, y dado que en las últimas juntas generales la representación de los accionistas ha rozado el 65% -en 2012 fue concretamente del 62%- tiene el cupo suficiente de masa salarial para ser quienes lleven el peso de la junta y por lo tanto, del consejo de administración. Este grupo está formado por el propio José Castro, los expresidentes Roberto Alés y José María del Nido (que compró el paquete de acciones de José Martín Baena), José Gómez Miñán y Francisco Guijarro (cuñado de Castro). No obstante, las relaciones entre Miñán y Guijarro no pasan por su mejor momento, aunque por temas profesionales y completamente ajenos al Sevilla Fútbol Club, y podrían ser un obstáculo a la hora de tomar las decisiones dentro de Sevillistas de Nervión. Castro está dispuesto a dar el paso al frente al tiempo que también sería capaz quedarse quieto y asumiría continuar en la segunda línea siempre que el Sevilla sea el beneficiado. Su carácter es completamente opuesto al del expresidente José María del Nido y sabe que en caso de alcanzar la presidencia tendría que ser el José Castro que todo el sevillismo conoce. Intentar una imitación del carácter y la personalidad de Del Nido es completamente imposible y además, podría rozar el esperpento. A su favor sí juega que es un hombre que siempre busca el entendimiento y la cordialidad de todas las partes del sevillismo y fue pieza clave en la negociación, junto al director deportivo, Monchi, para resolver el conflicto con el grupo Biris Norte del pasado año. Desde entonces, llegó la cordialidad a las gradas del estadio y Castro no ha vuelto a mantener ningún encuentro formal con ellos. La otra opción, menos probable, sería que José María Cruz asuma la presidencia, lo cual supondría que pudiera ser el primer presidente remunerado de la historia del Sevilla. Cruz es empleado de un prestigioso despacho y trabaja por cuenta ajena. Sí está dispuesto, aunque todavía lo sopesa, a volver a ocupar un cargo de alta responsabilidad en la parte financiera. Hace un año abandonó el club por mantener discrepancias por la forma en la que se invertía, o gastaba, el dinero de la entidad en algunos fichajes y en alguna entrevista llegó a explicar que se abonaron traspasos por jugadores que no contaban con su visto bueno como experto financiero.

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