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Cataluña ante su Diada

Pasado mañana, 11 de septiembre, Cataluña celebra, en un alarde de malabarismo histórico, la Diada, fiesta que conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas de Felipe V en 1714, que daría lugar a la abolición de las instituciones catalanas, entre ellas la Generalitat y las Cortes.

el 16 sep 2009 / 08:23 h.

Pasado mañana, 11 de septiembre, Cataluña celebra, en un alarde de malabarismo histórico, la Diada, fiesta que conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas de Felipe V en 1714, que daría lugar a la abolición de las instituciones catalanas, entre ellas la Generalitat y las Cortes.

En esta ocasión, además de la tradicional ofrenda floral ante el monumento a Rafael Casanovas, se celebrará por la tarde una manifestación que pretende servir de aviso preventivo ante la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, que ha sido convocada por las entidades soberanistas y en cuya primera fila estará, entre otros, Joan Laporta, presidente del Barça. Somos una nación. Queremos un Estatuto propio, será el lema que figurará en la pancarta de cabecera.

El incomprensible retraso del TC para pronunciarse sobre el recurso planteado a finales de julio de 2006 por el Partido Popular, así como las filtraciones periodísticas sobre la división en el pleno y la posibilidad de que sean rechazados algunos apartados (los que se refieren a Cataluña como nación y a la obligatoriedad de la enseñanza en la lengua vernácula), han ido dando munición a los soberanistas, es decir a los independentistas, para caldear el ambiente en vísperas de la Diada del 11 de septiembre.

Los pronunciamientos de los líderes políticos catalanes no dejan lugar a dudas: dicen que no piensan aceptar ningún recorte al Estatut, lo cual crearía por primera vez desde la aprobación de la Constitución de 1978 un conflicto cuya solución no se me alcanza, de no ser que José Montilla quisiera emular a su antecesor Françesc Macià quien en 1931 proclamó el Estado Catalán. Entiéndase la broma.

El TC, pese a interpretaciones espurias, es la última instancia española con capacidad constitucional bastante para determinar la legitimidad de las leyes. El PP entendió, como entendemos muchos españoles, incluido más del 50 por 100 de los catalanes que no acudieron a votar en el referéndum y el 20 por 100 que lo rechazó, que el Estatut contiene en su articulado aspectos claramente inconstitucionales. La sentencia del Alto Tribunal, sea la que fuere, es de obligado cumplimiento y todas las fuerzas políticas catalanas, su Gobierno y su Parlamento, deberán acatar, aun discrepando, el mandato del TC.

La preocupación por lo que pueda ocurrir en esta Diada es palpable en la clase política nacional, y en muchos sectores se considera como una provocación, o una forma de presión a los magistrados, los actos que pasado mañana van a tener lugar en Barcelona, especialmente la manifestación organizada por la plataforma soberanista integrada por un conglomerado de sopa de letras que lisa y llanamente persigue la secesión del Reino de España.

La ambigua posición del cordobés José Montilla y la anunciada presencia de algunos de sus consejeros en la manifestación vespertina hacen temer una radicalización de la Generalitat y de los grupos parlamentarios, con la excepción de los minoritarios PP (14 escaños) y Ciutadans (3), de un total de 135 diputados. Veremos.

Periodista

gimenezaleman@gmail.com

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