Economía

Catalunya Banc reduce a testimonial su red en Andalucía antes de pasar a BBVA

La operación apenas tendrá repercusión económica y laboral en la comunidad andaluza. De las 72 sucursales en 2008 se pasó a 39 en 2011 y actualmente tan sólo son cinco en otras tantas provincias con 38 trabajadores.

el 29 ago 2014 / 10:00 h.

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La compra de la entidad nacionalizada Catalunya Banc por parte de BBVA apenas tendrá impacto financiero en Andalucía puesto que el banco catalán, heredero de Catalunya Caixa, ha reducido a testimonial su presencia en esta comunidad, en lo que ha sido un silencioso proceso de clausura de oficinas. Catalunya Caixa surgió de la fusión de tres cajas de ahorros catalanas lideradas por Caixa Catalunya y que después gestaron Catalunya Banc. / EL CORREO Catalunya Caixa surgió de la fusión de tres cajas de ahorros catalanas lideradas por Caixa Catalunya y que después gestaron Catalunya Banc. / EL CORREO Tanto que de las 72 sucursales con las que contaba en 2008 ha pasado a tan sólo cinco, repartidas por las provincias de Córdoba, Cádiz, Granada, Málaga y Sevilla, y liquidando las que tenía en Almería, Jaén y Huelva. Con todo, el tijeretazo más severo ha sido en la Costa del Sol, una zona en la que sumaba 19 oficinas y donde más padeció el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, los impagos de hipotecas y el crédito fallido otorgado a las promotoras de viviendas. Y de rozar el medio millar de trabajadores, su plantilla regional se ha quedado en 38 personas, según precisaron fuentes de la entidad catalana. Desde que arrancara la unión de las tres cajas catalanas (Catalunya, Manresa y Tarragona) que gestaran Catalunya Caixa en 2011, la red comercial se había reducido significativamente en Andalucía, con el cierre de 33 oficinas, hasta 39. Su principal presencia estaba en Cádiz, Sevilla y Málaga. Y sumando Canarias, eran 46 las sucursales de la Dirección Territorial, con un volumen global de negocio de 3.500 millones de euros de más de 46.000 clientes. En los años previos, los del boom económico, Caixa Catalunya fue precisamente una de las cajas foráneas que más apostaron por expandirse en esta región, entonces objeto del deseo de toda la banca. En principio, se había especulado con la posibilidad de que el banco surgido de la antigua caja de ahorros Catalunya Caixa cerrara todas sus oficinas en Andalucía, tras concebirse un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que preveía el despido de la totalidad de la plantilla de fuera del área geográfica catalana, 2.500 trabajadores, ciñiéndose a su territorio tradicional y liquidando su red comercial en el resto de autonomías. En la actualidad, BBVA tiene 435 sucursales y 3.034 trabajadores en el conjunto de su Territorial Sur, que comprende las regiones de Andalucía y Extremadura y dirigida desde la delegación ubicada en Sevilla capital. Específicamente en la comunidad andaluza, su volumen de negocio (suma de préstamos y depósitos) ronda los 38.000 millones de euros, siendo 21.000 millones la inversión crediticia y 17.000 millones los recursos captados de clientes, según datos aportados por la entidad presidida por Francisco González. La operación protagonizada por BBVA a finales de julio pasado tenía como punto de mira principal la expansión del banco azul en Cataluña. Éste presentó la mejor oferta al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) para hacerse con Catalunya Banc: 1.187 millones de euros, superando así a las otras dos entidades españolas que aspiraban a quedársela: Santander y Caixabank. El proceso de integración se llevará cabo entre 2015 y 2016 –aún no se ha iniciado–. No obstante, el coste real de la transacción sería muchísimo menor: unos 600 millones teniendo en cuenta que se beneficiará de créditos fiscales y de que el FROB cubrirá con garantías los posibles litigios judiciales que puedan desencadenarse por las cláusulas suelo de las hipotecas y las preferentes en su día emitidas. Se calcula que el Estado perderá alrededor de 11.500 millones tras adjudicar la entidad nacionalizada. Catalunya Banc recibió 12.600 millones por parte del FROB, traspasó 16.500 millones a la Sociedad gestora de Activos procedentes de la reestructuración bancaria (Sareb o banco malo) y ha cerrado el 34 por ciento de su red comercial desde diciembre de 2012, además de reducir el 33 por ciento su número de trabajadores en el conjunto del Estado. En estos momentos, la entidad catalana tiene 1.009 oficinas, de ellas 821 ubicadas en Cataluña, con 6.500 empleados. A cierre de junio pasado, el mallado de BBVA lo conformaban a nivel internacional 7.359 sucursales –7.662 en la misma fecha de 2013– y 109.450 empleados –un 3 por ciento interanual menos–. La actividad financiera del Grupo BBVA está diversificada geográficamente en España, México, América del Sur y Estados Unidos, con presencia activa en Europa y Asia, especialmente en Turquía y China. Javier Pérez Cardete, quien era director de la Territorial Este del banco, fue nombrado el pasado abril nuevo director de la Territorial Sur, integrada por las comunidades de Andalucía y Extremadura, en sustitución de Agustín Vidal-Aragón. LA HEMEROTECA «Objetivo? Ganar cuota de mercado, que en estos momentos es insignificante: 46.000 clientes activos que, en el cómputo global de Andalucía, no llegan siquiera al 1 por ciento. Nos queda aún mucho por hacer. Eso sí, vamos encaminados más a ganar cuota y número de clientes que a medirnos en volúmenes de negocio, en las grandes cifras. Pasito a pasito». Estas palabras eran de Mariola López Torres, la directora territorial de Catalunya Caixa en 2011, poco después de que se materializara la fusión de las cajas catalanas Manresa, Tarragona y Caixa Catalunya y antes de que este resultado fuera bancarizado. «La apuesta de la red comercial irá hacia el segmento especializado y, de hecho, vamos a crear un centro de empresas», comentaba en una entrevista concedida a este periódico. Sí que ha llovido (chuzos de punta) desde entonces...

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