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Cayetano de Alba cosecha la crítica unánime de los partidos andaluces

el 12 dic 2011 / 20:27 h.

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"Cuando ves que la gente joven no tiene el menor ánimo de progresar, eso es grave. Eso sólo pasa en Andalucía. Sinceramente. Eso en el norte de España no pasa, en el centro tampoco. Ni en Extremadura". Es un extracto de la polémica intervención de Cayetano Martínez de Irujo, Conde de Salvatierra, en el programa Salvados emitido por La Sexta, en el que el periodista Jordi Évole da voz a todos los implicados en las ayudas del PER. Economistas, jornaleros y terratenientes componen un retrato riguroso sobre una parte de la sociedad andaluza que es muy dada a la caricatura.

El motivo del programa son las declaraciones del político Josep Antoni Duran i Lleida, de CIU , al que alaba Martínez de Irujo, que en la pasada campaña lamentó que los agricultores andaluces cobren ayudas y pasen el día en el bar. Sobre el fraude, el aristócrata asegura que conoció hasta "un 30% de contrataciones falsas" en sus fincas cuando llegó.

Tras emitirse el reportaje, Twitter (#cosechandosubvenciones) se inflamó. Ayer las declaraciones del hijo de la Duquesa de Alba, reconocida en 2006 como Hija Predilecta de Andalucía por un Gobierno socialista con duras protestas, tuvieron su eco político. Hubo una reprobación unánime a esa duda de las ganas de trabajar de los andaluces.

Los comentarios del terrateniente -la Casa de Alba tiene 25.000 hectáreas de tierra en España, da trabajo a 250 personas y recibe 3 millones de euros de ayudas de la UE- se producen después de asegurar que su familia "no es rica" y se dedica a "subsistir" y tras visionar una entrevista de ese mismo programa a un jornalero de 18 años. Un chico muy pesimista que narra cómo dejó los estudios para dedicarse a la construcción y acabó en el campo: "Este trabajo es de los más malos que puede haber". A pesar de varias invitaciones de Évole a que estudie, el joven afirma que su única salida es "aguantar y ya está" y se resigna.

El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, aprovechó su discurso en los Premios Andalucía de Periodismo para hacer una crítica velada. Tomando como ejemplo uno de los premios (la fotografía del protagonista del primer trasplante de cara de la sanidad pública andaluza), aseguró que "ésta es la imagen de lo que es Andalucía" y no la que se ve "cuando se mira desde lo alto de un caballo". Insistió en que "cuando se mira a Andalucía de frente, con los pies en la tierra, cualquiera puede comprobar que los jóvenes andaluces tienen valía y tienen iniciativa propia".

El portavoz socialista en el Parlamento, Mario Jiménez, lamentó las declaraciones de "un señoritingo" que "no ha dado un palo al agua en su vida". "Es un pobre hombre, insultón, que le gustaría volver a la Edad Media", añadió Jiménez, que sí defendió a la Duquesa de Alba y admitió que la situación del joven del reportaje existe y "preocupa" a su partido. Otros diputados socialistas, como Fernando Martínez, sí exigieron a la Casa de Alba disculpas o la retirada del título honorífico andaluz.

El secretario general del PP-A, Antonio Sanz, dijo desconocer las declaraciones pero defendió que "los andaluces dan ejemplo a diario de trabajo, de lucha y de entrega para sacar adelante Andalucía". El líder regional de IU, Diego Valderas, aseguró que la que lleva "80 años sin dar un palo al agua" es la Duquesa.

El reportaje de la productora catalana explica en qué consiste realmente el PER, una cantidad de dinero que se da a los ayuntamientos de Andalucía y Extremadura para que inviertan en obras contratando a los jornaleros y así estos completen sus peonadas para cobrar, cuando están parados, el subsidio agrario (450 euros al mes, 14 euros al día). Trabajadores de municipios como Montellano y El Coronil, ambos de Sevilla, califican la ayuda de "miseria" y aseguran que prefieren trabajar a poner la mano. Estas subvenciones palidecen frente a las ayudas que llegan desde Bruselas y que se reparten en función de las hectáreas de cada propietario, se trabajen o no. El líder del Sindicato de Obreros del Campo (SOC), Diego Cañamero, pone el acento en el injusto reparto de la tierra: "No somos de extrema izquierda sino de la extrema necesidad". Y un grupo de jornaleros jubilados charlan en el bar sobre el voto cautivo, que achaca al PSOE el fomento de la cultura del subsidio con fines electorales. Uno de los participantes asegura que él jamás podría votar a la derecha porque desde niño ha visto cómo "los señoritos" han tratado a él, a sus padres, abuelos y bisabuelos "como perros". Y el catedrático de Economía José María O'Kean anima a los políticos a tener una visión menos "cortoplacista" y fomentar el arraigo de las poblaciones rurales no con subsidios sino, por ejemplo, animando a que monten negocios en internet.

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