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Cayo Lara, elegido coordinador general de Izquierda Unida con un 55% de apoyo

El dirigente del PCE Cayo Lara ha sido elegido por el Consejo Político de IU nuevo coordinador general de esta federación, en sustitución de Gaspar Llamazares, al obtener el respaldo del 55,08 por ciento de los integrantes del máximo órgano de dirección de IU. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 19:50 h.

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El dirigente del PCE Cayo Lara ha sido elegido por el Consejo Político de IU nuevo coordinador general de esta federación, en sustitución de Gaspar Llamazares, al obtener el respaldo del 55,08 por ciento de los integrantes del máximo órgano de dirección de Izquierda Unida.

Cayo Lara no lo va a tener fácil. A pesar del respaldo obtenido para suceder a Gaspar Llamazares como líder de Izquierda Unida, el camino que le aguarda para el relanzamiento de esta fuerza política se antoja lleno de dificultades

Él lo sabe, pero apoyado por un PCE que de su mano vuelve a recuperar el protagonismo que perdió en IU con la salida de Julio Anguita, no se arredra ante lo que se avecina y se siente más Quijote que nunca.

No en vano, nació, ha vivido, vive, ha sido alcalde y ahora es concejal del lugar de la Mancha al que apuntan la mayoría de las teorías como la localidad en la que pensó Cervantes para iniciar las peripecias de su ingenioso hidalgo: Argamasilla de Alba.

Con 51 años, Cayo Lara Moya ha dedicado prácticamente toda su vida a la agricultura y ya destacó en el mundo sindical con su participación en las huelgas de campesinos que se sucedieron durante la Transición, entre los años 1976 y 1978.

Pero su actuación en este ámbito no se ha ceñido a su municipio ciudadrealeño, sino que se ha ampliado a su Comunidad, Castilla La-Mancha, y a toda España, ya que fue el máximo responsable de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas, la COAG.

Siempre como afiliado del PCE, no dejó pasar la tentación de la política y fue profeta en su tierra al conseguir que sus vecinos confiaran en él al frente de la alcaldía entre los años 1987 y 1999, uno antes de que asumiera el liderazgo de Izquierda Unida en Castilla-La Mancha.

Entre otros cometidos políticos, en 1986 fue el responsable de la campaña que el PCE desarrolló en Ciudad Real para defender el "no" a la entrada de España en la estructura militar de la OTAN.

Cayo Lara va a encontrarse a partir de ahora con nuevos molinos a los que intentar derrotar y va sufrir el hándicap de no tener acta de diputado para contar con el beneficio mediático que eso supone.

Ya se ha enfrentado en los últimos años a algún "gigante" al denunciar las actividades del constructor Francisco Hernando, "el Pocero", y ha vivido el fracaso de no conseguir un escaño en las Cortes castellano-manchegas.

En su intento por lograrlo, su "Rocinante" fue la moto en la que se desplazó a los mítines que protagonizó durante la campaña electoral, en parte por la difícil situación económica de IU y en parte para denunciar el elevado coste de las campañas protagonizadas por los candidatos del PSOE y PP para aspirar a la Presidencia de Castilla-La Mancha.

Siempre se ha quejado mucho de los perjuicios del bipartidismo y de las nefastas consecuencias que para Izquierda Unida tiene la ley electoral, y, por ello, su reforma se la toma como una batalla en la que quiere dejarse la piel.

El dirigente del PCE ha llegado a considerar que cualquier cargo político es más bien una carga, pero ha decidido ir dando pasos por responsabilidad hasta haber logrado, en la prórroga de la Asamblea Federal celebrada el mes pasado, el liderazgo de IU.

Un líder enfundado hoy en un jersey de rayas que ha llamado a la unidad, a la huelga general y a no defraudar a los pobres, y que no pierde ocasión de honrar la memoria de la Pasionaria.

Es lo que hizo en la Asamblea de noviembre al dirigirse a los participantes en ella elogiando el pasado del PCE y de IU y mostrar una caja de música de la que dejó escapar las notas de la Internacional.

Por delante tiene una larga tarea a la que deberá dedicar largos momentos de reflexión. Tal vez pueda ayudarle alguna visita a un lugar que conoce bien en su localidad natal: la cueva de Medrano, prisión temporal para Cervantes y donde se supone que escribió, al menos, parte de El Quijote.

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