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Deportes

Ceballos: "Mi renovación va bien y quiero quedarme"

El canterano del Betis no oculta su deseo de seguir creciendo en el equipo de Heliópolis y espera conseguir el "sueño" del ascenso.

el 11 dic 2014 / 11:02 h.

BETIS 14-15 Dani Ceballos posa en las instalaciones de la Ciudad Deportiva Luis del Sol. Foto: Manuel Gómez. Luis Lastra/ Juan Pinto Dani Ceballos (07-08-1996, Utrera, Sevilla) es la perla de la cantera del Betis. Un futbolista que a sus 18 años demuestra su madurez no sólo en el campo, sino en las entrevistas con los medios. Pese a no ser uno de los habituales, este miércoles atendía a El Decano Deportivo para repasar su trayectoria en la entidad heliopolitana, hablar sobre su futuro y analizar la situación del equipo. —Estuvo usted en el Sevilla desde los 8 años a los 13. ¿Por qué salió? —Estuve seis temporadas. Me dijeron que querían jugadores más corpulentos y de más talla. Me vine al Utrera y cuando me volvieron a llamar tenía también una oferta del Betis y me decanté por venir aquí. —¿Bético desde pequeño? —Estaba en el Sevilla, pero mi familia es bética. Desde chico estuve en el Sevilla, pero al fin y al cabo el sueño mío está aquí, en el Betis. —¿Por qué le pusieron aquello de Dani Nike? —Desde chico, me rapaba la cabeza y me hacía el símbolo de Nike. Un entrenador del Sevilla me apodó así y allí todo el mundo me conoce de esa manera. —Y después, danidepirlo… —Eso fue en la época cadete del Utrera. Los jugadores decidimos ponernos el nombre de un jugador y si salía en el once ideal nos invitaban a una cena. El mío lo estuvo y nos invitaron (risas). —Ahora, ya se lo conoce como Dani Ceballos… —Ya me conoce más gente y yo mismo dije que quería el cambio para ponerme mi nombre futbolístico y que en las redes sociales me identificaran así. —¿Cuándo te vio Calderón y te llamó por primera vez? —Yo venía del campeonato de España con la selección andaluza y me llamó para entrenar, aunque ya antes me había visto. Entrené en el estadio, metí dos goles y di una asistencia. No me esperaba estar en el juvenil, entrenar con el primer equipo y debutar. Fue un sueño. —Un sueño en un día triste… —Así es. Me tocó cuando el equipo ya estaba matemáticamente descendido. Fue bonito por debutar, pero amargo por bajar a Segunda. —Volviendo a su situación actual, ¿cómo se toma la suplencia del pasado lunes?   —El equipo sacó un buen resultado en Llagostera, con el 4-4-2, y el míster pensó que esa opción le volvería a salir bien. El gol llegó en la segunda parte, pero en la primera también pudo llegar. Fue una decisión que tomó el míster y la tengo que respetar. —¿Cómo va el tema de la renovación? —Va bien. En marcha. Mis representantes son los que tienen que hacer el trabajo, pero mi deseo es quedarme aquí, en el Betis. —Entonces, ¿cómo asimila el interés de otros clubes? —Eso son señales de que estoy trabajando bien. Son cosas positivas a raíz del trabajo que estoy haciendo en el Betis. No me mareo por esas cosas. Me dedico a jugar. Ya está. —¿No llega a marearle todo esto, con sólo 18 años? —Mis padres me dicen que no me vuelva loco y tenga humildad. Que piense en todo lo que he trabajado para llegar arriba. Tengo que seguir trabajando en el Betis. Mi presente está aquí. —Todo le está pasando de manera muy rápida, pues la pretemporada la empezó con el Betis B… —Comencé en el filial, teniendo ficha del juvenil de División de Honor, que es la que tengo, y pese a que sufrí un esguince de tobillo, forcé para llegar a tiempo al primer partido en Cádiz. Después, me llamó Velázquez, al que siempre le agradeceré que contara conmigo. —Ahora es titular indiscutible… —Esa decisión la toma el entrenador. Si cree que estoy apto, tengo que demostrar la capacidad de hacer bien las cosas en el campo. —Señal de que lo hace bien es que Rubén Castro es su mejor socio… —Es muy fácil jugar con él. Siempre lo busco, pues me gusta asociarme con él. Cuando estoy a dos o tres metros de él, sé el desmarque que me va a tirar. Con la mirada nos entendemos. Es una pasada jugar con él. Jamás en mi vida he visto un delantero como él. —¿Cuándo veremos su faceta goleadora? —Se está resistiendo (risas). No soy de marcar muchos goles, pero llevo dos palos y en Palamós, casi marco. A ver cuándo llega… —En cuanto al equipo, el resultado prima sobre el juego… —Al fin y al cabo, todo el mundo quiere ganar. Las victorias nos van a dar más confianza para jugar mejor. Llevamos dos seguidas y queremos  más. —Lo que está claro es que el vestuario está muy unido… —Así es. El equipo está deseando obtener varios triunfos seguidos para ponernos arriba del todo. —¿Qué diferencia ha visto entre Velázquez y Merino? —Ya tuve a Merino en pretemporada y siempre te inculca presión e intensidad. Que no demos un balón por perdido. La intensidad en los entrenamientos se refleja luego en los partidos. Ésa es la diferencia con Velázquez. —Entonces, ¿entiende el enfado de la afición? —La afición está descontenta, pero siempre es agradecida y nos apoya. —Una afición que cada vez le tiene más cariño y que lo quiere ver triunfar como bético. Por eso, y para finalizar, ¿cuál es su sueño en el Betis?   —Este año es subir a Primera División con el Betis. Sería un sueño cumplido.

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