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'Censurar libros es disparatado. Luego irán a por los profesores'

"En la mayoría de nuestras relacio nes sexuales intentamos exclusivamente disfrutar, mostrar nuestro afecto, compartir placer, procurando evitar el embarazo". Al escribir esto en el capítulo tres del libro de Educación para la Ciudadanía de la editorial McGraw Hill, el profesor Juan José Abad pensó que estaba diciendo cosas "muy evidentes".

el 16 sep 2009 / 03:47 h.

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"En la mayoría de nuestras relaciones sexuales intentamos exclusivamente disfrutar, mostrar nuestro afecto, compartir placer, procurando evitar el embarazo". Al escribir esto en el capítulo tres del libro de Educación para la Ciudadanía de la editorial McGraw Hill, el profesor Juan José Abad pensó que estaba diciendo cosas "muy evidentes". "Habrá quien piense así y habrá quien lo haga de otro modo. Lo importante es que saquen sus conclusiones", decía ayer. Así que lo dejó como estaba, lo leyeron cientos de alumnos de ESO y, ahora lo están estudiando los jueces del TSJA para saber si con ese enunciado Abad se salió de la tangente e invadió la formación moral de los estudiantes.

Uno de los seis hijos de la familia Flores Cano, de Bollullos par del Condado (Huelva), tenía ese manual de Ciudadanía. El chico objetó mientras pudo, mientras duró la incerticumbre jurídica de si se podía objetar a una asignatura obligatoria. Cuando el Tribunal Supremo sentenció que la objeción era ilegal y que no había nada en el diseño de la materia que vulnerase la libertad ideológica, su familia cogió el libro, subrayó "docenas de páginas y capítulos enteros que adoctrinaban" y lo presentó en la Sala Tercera del TSJA, la misma que había dado la razón a los padres objetores contra EpC un año antes.

"Un libro no puede adoctrinar. Necesita un lector que lo interprete, y éste puede adoctrinar o adoctrinarse con él, si quiere. Que los jueces censuren un libro en democracia es disparatado. Cuando acaben con mi libro, se darán cuenta de que la libertad de cátedra es excesiva e irán a por el profesor", explicaba ayer el autor en conversación telefónica.

Abad tiene 66 años, está jubilado y ha escrito varios libros de texto para la misma casa editorial. McGraw Hill prefirió ayer no comentar el recurso que ha presentado la familia de Huelva contra uno de sus manuales. Es el primero en España que será juzgado en un tribunal, pero no el único que se ha presentado ante un juez.

Cuando Abad escribió el libro de Ciudadanía, usó algunos contenidos de un manual de Ética que había escrito en 1984. Este texto, sin embargo, no despertó la misma polémica. "Con el de Ciudadanía fuimos muy cautos. Incluso tuve que eliminar ciertos párrafos por sugerencia de mi editora, porque le parecieron excesivos. Sobre todo el tema de educación sexual", dice Abad.

La sexualidad es el tema tres, y es uno de los que ha sido impugnado entero por la familia. De las 19 unidades del manual, se han señalado contenidos ofensivos en 12, según el abogado de la familia, Abel Martínez. "Cada persona puede proceder de manera diferente", reza otro párrafo del tema tres, "unas prefieren el coito vaginal y otras se decantan por otro tipo de relaciones, (esta adornará el acto con ensoñaciones y fantasías, aquel será menos imaginativo, etc) Pero, en cada caso, deberemos tener en cuenta cómo es y cómo piensa nuestra pareja".

EpC es obligatoria, es una materia que abre debates actuales, y no se evalúa en función de las opiniones de los alumnos, sino de si son capaces de expresar y argumentar dichas opiniones. Creer que un libro puede cambiar la forma de pensar de un estudiante es de por sí un debate. Si se debe o no censurar ese libro también lo es. Abad esperará la resolución del TSJA "con calma", pero considera "un antecedente peligroso empezar a fiscalizar los libros. Ni siquiera Stalin prohibió los libros de la Iglesia", dice.

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