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Ceses. La cabeza de Alfredo García

Cuando la crisis mundial de la que tiene la culpa Zapatero resta confianza al PSOE a favor del PP, Javier Arenas se apresta a su propia exaltación a los altares del centro político durante la celeración del 12 Congreso el PP de Andalucía, que se celebrará en Córdoba a partir del próximo viernes.

el 15 sep 2009 / 11:45 h.

Cuando la crisis mundial de la que tiene la culpa Zapatero resta confianza al PSOE a favor del PP, Javier Arenas se apresta a su propia exaltación a los altares del centro político durante la celeración del 12 Congreso el PP de Andalucía, que se celebrará en Córdoba a partir del próximo viernes.

Aunque lo novedoso es que tomen la palabra allí los secretarios regionales de UGT y CCOO, cuyos homólogos federales también asisten a los congresos estatales de dicha formación, su presencia en el congreso conservador responde a una realidad clara. Y es que numerosos afiliados al PP militan, a su vez, en dichos sindicatos. Y cuando la tasa de afiliación partidista o sindical es tan baja como la que mantiene este país, mejor llevarse bien que andar mal avenidos.

Antonio Sanz, el secretario general del PP de Andalucía, se está moviendo lo suyo para que a dicho congreso tampoco falten representantes institucionales y de la sociedad civil andaluza al mayor nivel, desde los malditos ecologistas al lobby universitario que le apoya e incluso intelectuales otrora en las filas de la izquierda. Claro que lo que parece más novedoso es que también vaya a tomar la palabra en dicho foro Santiago Herrero, habida cuenta de que da la sensación que dicho segmento social siguiera confiando más en el gobierno de Manuel Chaves que en la alternancia del PP andaluz.

Este baño de centrismo no sólo pretende acortar las distancias electorales con el PSOE sino que busca apaciguar definitivamente las aguas internas, habida cuenta de que el retorno de Arenas a la dirección del partido en Andalucía fue poco menos que por decreto ley y supuso, en la práctica, un quítate tú para ponerme yo, resultando Teófila Martínez como principal damnificada del proceso.

A los grandes partidos no les resultará fácil convencer a los ciudadanos de que no sólo defienden y representan a la democracia en la arena pública de los parlamentos sino también de puertas para adentro. Si por mucho maquillaje centrista que se ponga, al PP suele importarle un pimiento las decisiones congresuales y sigue actuando a golpe de cuadernos presidenciales, el PSOE de Andalucía tampoco parece dispuesto a dar ejemplo en sentido contrario. A la destitución de Demetrio Pérez como delegado de Gobernación en Sevilla tras haber intentado presentar al último congreso de los socialistas andaluces una candidatura alternativa a la oficial, se suma ahora la destitución de su compañera de viaje Matilde Marín, como responsable de Innovación y Turismo en la Diputación Provincial de Sevilla.

Aunque se baraja el nombramiento de Pérez para otro cargo institucional, esto empieza a parecerse demasiado a aquella tremenda película de Sam Peckimpah titulada "Que me traigan la cabeza de Alfredo García". Cabe recordar que no terminaba demasiado bien, precisamente.

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