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Chaves clama en plena guerra del agua por "solidaridad de ida y vuelta"

El "rompan filas" con el que Manuel Chaves cerró su toma de posesión puso la nota de humor en una jornada con ingredientes variados. La emoción del abuelo, la solemnidad de la Cámara, el compromiso del presidente de la Junta y el mensaje de quien también preside el PSOE: "La solidaridad puede ser de ida y vuelta".

el 15 sep 2009 / 03:26 h.

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El "rompan filas" con el que Manuel Chaves cerró su toma de posesión puso la nota de humor en una jornada con ingredientes variados. La emoción del abuelo, la solemnidad de la Cámara, el compromiso del presidente de la Junta y el mensaje de quien también preside el PSOE: "La solidaridad puede ser de ida y vuelta".

Una niña pequeña corriendo a abrazar y besar a su abuelo, presidente de la Junta de nuevo por sexta vez consecutiva. Aunque esa imagen desactivó todos los discursos y eclipsó cualquier foto anterior, minutos antes Manuel Chaves había prometido su cargo en un acto solemne en el Parlamento de Andalucía. Fue poco después del mediodía, justo cuando terminó de pronunciar un discurso en el que hubo referencias personales -el agradecimiento emociado a sus padres, esposa, hijos, hermanos y nietas-, pero también un mensaje político nítido: defendió, en presencia de una nutrida representación del Gobierno central y del presidente de la Generalitat, José Montilla, que la solidaridad en España pueda ser "de ida y vuelta".

El presidente de la Junta no quiso desaprovechar la oportunidad de ser el protagonista absoluto del día e intervino, sin hacer una referencia expresa al tema, en el agrio debate entre comunidades autónomas a cuenta del agua y la financiación autonómica. Dos asuntos en los que Cataluña y Andalucía están en el punto de mira y en posiciones distintas: la Generalitat pide agua y plantea recortes a sus aportaciones de fondos a la solidaridad; la Junta puede ceder agua de la desaladora de Carboneras, pero sigue necesitando recursos del Estado. Por eso el jefe del Ejecutivo apostó por una España en la que "todos podemos aportar" y en el que el valor de la solidaridad "fortalece la cohesión de un proyecto asentado en la pluralidad y la diversidad".

Con el Estatuto y la Constitución presidiendo la escena y rodeado por la anfitriona y presidenta del Parlamento, Fuensanta Coves, a un lado, y al otro una larga hilera compuesta por la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; cinco ministros, los presidentes de Cataluña y Baleares y la vicepresidenta de Castilla-La Mancha, Chaves dibujó una Andalucía que para él, según dijo, "es lo primero". Avisó, no obstante, de que esa afirmación no la planteaba en términos excluyentes: "La Andalucía que queremos no es una Andalucía cerrada o ensimismada sino una comunidad abierta y plenamente integrada en España y Europa". Acogedora, universal, cosmopolita o inclusiva fueron algunos de los adjetivos que le sirvieron para ilustrar la imagen de la comunidad que preside y por la que se comprometió a trabajar "con ambición". "Si queremos seguir avanzando nada sería peor que el conformismo", constató. "No debemos pensar en ningún momento que Andalucía ha cambiado tanto como para no seguir cambiándola", añadió.

Fue un discurso articulado en torno a una serie de valores -además de la solidaridad, habló de la libertad, la igualdad, la tolerancia, el respeto "a la palabra dada", la exigencia y el diálogo- y en el que se dirigió a colectivos concretos. Jóvenes, mayores -"seremos justos con ellos", dijo- mujeres y los niños que han nacido con el nuevo Estatuto, que además de físicamente fue mencionado en varios puntos de su intervención. Y no olvidó, aunque fuese de pasada, la referencia a las organizaciones económicas y sociales -mencionó la necesidad de mantener la Concertación social-, a los ayuntamientos y a los partidos de la oposición. No mencionó a PP e IU -sus líderes decidieron no asistir al acto-, pero sí garantizó que impulsará el diálogo "en la actividad parlamentaria".

La fuerza de los colores. Chaves -que fue investido el pasado jueves con los votos del PSOE en el Parlamento, ayer tomó posesión del cargo y mañana cierra el círculo nombrando a sus consejeros- no se extendió demasiado en glosar las virtudes de su nuevo equipo de colaboradores, que dio a conocer el pasado viernes. Las nueva incorporaciones no estuvieron presentes en el acto y sí el Gobierno que todavía está en funciones, del que salen cinco personas. Sólo quiso garantizar algo: "Lo que no será es un gobierno gris. Tendrá toda la fuerza y toda la riqueza cromática que sólo puede aportar la igualdad entre los hombres y mujeres". Terciaba así en las controvertidas declaraciones de Berluschoni sobre el "gobierno rosa" de José Luis Rodríguez Zapatero y también en las críticas a que el PP tengan en el Congreso una portavoz mujer. Ese "machismo", dijo, sigue siendo un "residuo del pasado" frente a la "batalla por la igualdad" que aseguró que seguirá dando en esta legislatura. La nueva ministra de esta área, la andaluza Bibiana Aido, escuchaba atenta sus palabras.

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