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"Chaves Nogales entendería hoy día la indignación del mundo"

La Fundación Lara ha publicado la biografía de Chaves Nogales –’Chaves Nogales el oficio de contar’– con la que Isabel Cintas ganó el Premio Antonio Domínguez Ortiz 2011

el 05 nov 2011 / 20:14 h.

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Isabel Cintas, en la hemeroteca de El Correo de Andalucía.

"Es difícil llegar a conocer a quien no tiene interés en que se le conozca". Así termina Isabel Cintas su biografía de Manuel Chaves Nogales, el periodista más universal que ha dado Sevilla. Chaves Nogales. El oficio de contar es el relato de un hombre que no quiso pasar a la historia pero que ayudó a entenderla como nadie. Con la hasta el momento mayor conocedora de su obra, intentamos imaginar cómo sería la vida actual contada por Chaves Nogales.


-¿Cómo nos contaría Chaves Nogales la crisis económica y política en la que se encuentra el mundo?
-En primer lugar, informándose y buscando todo tipo de documentación, si es que no la tenía ya. En segundo lugar, desde la reflexión, que fue una de las armas fundamentales en el ejercicio de su profesión. Y en tercer lugar, ir al lugar de los hechos, no conformarse con la información recibida previamente. En el momento actual, sería el caso de las agencias. Él iría a los sitios, contactaría con la gente que vive la noticia y los entrevistaría para sacar sus conclusiones.


-Dedicó su vida a la defensa de la democracia sobre la que dijo que "hasta ahora no se ha descubierto una fórmula mejor de convivencia". Hoy, ya conquistada en gran parte el mundo, ¿creería que está en peligro?
-Chaves Nogales defendería que hay que hacerse más responsable de la democracia. ¿De qué manera? Con los medios que la democracia pone a nuestro alcance, como el voto y la reflexión sobre lo que está ocurriendo.


-La reflexión es clave en el trabajo de Chaves Nogales. ¿Se lo imagina escribiendo 140 caracteres en el Twitter?
-Sí, sí, creo que lo haría, aunque no sería su dedicación exclusiva. Después, complementaría ese trabajo en prensa escrita con reportajes, editoriales...


-¿El periodismo que se hace ahora no le produciría tristeza?

-No, porque se está haciendo buen periodismo, aunque haya otro que se dedica al relleno. Lo que sí hay es un periodismo muy marcado por ideologías políticas. Esto lo rechazaría Chaves. Parece que es un lugar común que la persona tenga que comprar el periódico con el que ideológicamente está de acuerdo. A lo mejor sería un buen ejercicio democrático comprar los periódicos de otra ideología. Si eres consecuente con tus ideas, escucha al contrario. Chaves, cuando estaba en el exilio, recibía a republicanos de todas las tendencias, desde anarcosindicalistas a republicanos más de centro, como Aniceto Alcalá Zamora.


-Quizás ése fue uno de los mayores valores de Chaves Nogales: se definió políticamente pero, al acercarse al distinto, hizo que sus textos no perdieran objetividad.

-Es que la objetividad de Chaves es su mayor valor. Siempre intentaba escuchar al otro, le preguntaba por sus razones y buscaba la verdad de éstas. En 1938, en plena Guerra Civil, él buscaba el entendimiento entre los españoles.


-¿A qué lugar del mundo acudiría ahora Chaves Nogales para contar lo que ocurre en primera persona?
-Igual que entonces, le interesaría todo lo relacionado con el quehacer político: Estados Unidos, Europa, África, América Latina... Realmente, los problemas actuales son globales. Lo que ocurre en África no es ajeno a lo que afecta a Europa. Chaves estaría donde fuera necesario contar al mundo lo que ocurre.


-¿Criticaría a la Unión Europea y su gestión de la crisis?
-Probablemente sí por su marcado carácter endogámico. La endogamia histórica no le gustaba nada. Chaves decía que los nacionalismos exacerbados son el origen de los fascimos. Él era contrario a los extremismos. Enjuició negativamente durante la II República al anarcosindicalismo -del que dijo que podía hacerle mucho daño a la República-, así como a las ideologías de la extrema derecha.


-En sus escritos, Chaves Nogales llegó a apuntar sucesos como el exterminio de los judíos en Alemania. ¿Fue un visionario?
-No, porque el visionario lleva una carga negativa que no se corresponde con Chaves Nogales. Para nada, se reiría si hubiera escuchado esta palabra. Lo que sí fue es un analista en profundidad de la realidad, y acertó con esos análisis. Hoy estamos muy de acuerdo con lo que dijo. Su pensamiento era el adecuado.


-¿Se habría sumado al movimiento de los indignados? ¿Sería uno más?
-No lo creo. Estaría de acuerdo con el movimiento y, como hecho sociológico, estaría totalmente de acuerdo con la indignación en el mundo. Y la entendería. La consideraría muy positiva para el avance de la humanidad. Porque Chaves era ante todo un demócrata defensor de la democracia y del parlamentarismo.


-¿Y no sería muy crítico con los políticos actuales?
-No militó en ningún partido político. Sí que dijo de sí mismo que era comunista aunque le molestaba ese tono nazarenoide, de adoctrinamiento. Esto no le gustaba nada. Desde mi punto de vista, quizás estaría más cerca del socialismo que de la derecha, sobre todo porque la derecha en la actualidad tiene un tono de crítica visceral y descalificadora que a Chaves no le gustaba nada.


-Entregó su vida por la profesión. Eso le hizo quizás ser un padre y un marido ausente.
-Él era un periodista de 24 horas. Vida familiar hacía siempre que le era posible pero, bueno, la verdad es que el ejercicio del periodismo le absorbió. Estaba enamorado de lo que hacía.


-¿Se sintió maltratado por no haber sido más reconocido? ¿Se lamentó?
-No lo creo, fue reconocido aquí en España y fuera. Cuando se publicó Belmonte, le compró los derechos Leslie Charteris, el autor de El Santo, con el que vendió tantísimos ejemplares. Charteris se adueñó del libro e hizo traducciones en las que ni siquiera aparecía el nombre de Chaves Nogales. Él se reía y le comentaba a su hija Pilar: "Si yo fuera Charteris, estaríamos en América y viviendo estupendamente con los derechos de autor". Afrontaba la realidad como le venía y tiraba para adelante.

-¿Chaves Nogales qué se sintió: más periodista o escritor?

-No, no, periodista. Lo que ocurre es que en su tiempo el periodismo estaba muy unido a la literatura. Por eso quizás queda esa rémora de que Chaves Nogales es un literato. Pero no, es fundamentalmente un periodista.

-Salvando las distancias, la Sevilla de Chaves Nogales y la actual no difieren mucho. Para un sevillano con una mirada tan internacional sería la mayor de las decepciones ¿no?


-Hay una Sevilla que utiliza sus fiestas como coartada. Feria, Semana Santa, Rocío y cierra España. Chaves dijo de Sevilla que es "bella y única aunque algunos de sus hijos tengamos que salir fuera para hacerla aún más bella y única". Criticó la endogamia sevillana pero en todos sus escritos se vislumbra su esencia sevillana. A Chaves Nogales se le deben los reportajes más bellos sobre la ciudad. Sobre la Semana Santa, escribió de hecho un bellísimo reportaje. En él habla de la fiesta desde el respeto y el cariño más absoluto pese a su carácter claramente republicano.


-¿Y cuál es esa esencia sevillana?
-Por ejemplo, un sentido del humor muy fino, una suerte de ironía muy inteligente. Esto está muy presente en Belmonte. Se lo pasaron estupendamente el tiempo que estuvieron trabajando juntos. ¡Y eso que Chaves Nogales no pisó nunca una plaza de toros!

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