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China dice que el Tibet ya está en calma pero cierra el paso a la prensa

China anunció ayer que la calma ha vuelto a Lhasa y las regiones tibetanas de Sichuan y Gansú, tras las recientes protestas y disturbios, pero mantuvo cerradas las zonas conflictivas.

el 15 sep 2009 / 02:09 h.

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China anunció ayer que la calma ha vuelto a Lhasa y las regiones tibetanas de Sichuan y Gansú, tras las recientes protestas y disturbios, pero mantuvo cerradas las zonas conflictivas. En Gansú 94 personas, entre policías y civiles chinos, resultaron heridas, según fuentes oficiales.

Un fuerte despliegue policial y paramilitar vigila las áreas donde se registraron revueltas, según explicaron testigos a grupos activistas tibetanos y de derechos humanos, aunque Pekín no hizo ningún tipo de mención a este despliegue. La agencia oficial Xinhua publicó varias informaciones que relatan la vuelta de la "normalidad" a Lhasa, y a las regiones tibetanas de las provincias de Sichuan y Gansú.

En esta última, el gobierno de la prefectura de Gannan anunció ayer que 94 personas -de ellas 64 policías, 27 policías armados (paramilitares), dos funcionarios gubernamentales y un civil- resultaron heridas en los ataques de tibetanos. El "orden social", decía Xinhua, ha vuelto a Gannan, donde no se han registrado disturbios desde el 20 de marzo y las pérdidas económicas ascienden a 32,6 millones de dólares. También en Lhasa la situación está volviendo a la normalidad, según fuentes oficiales.

"Debemos hacernos con la victoria final contra las fuerzas secesionistas para ayudar a garantizar unos exitosos Juegos Olímpicos con una situación social estable en la región autónoma del Tíbet", dijo el presidente regional, Qiangba Puncong. Pero todas estas zonas seguían selladas por las autoridades chinas, que no permiten el acceso a periodistas extranjeros, según argumentan, para "garantizar su seguridad".

Cien muertos. Hasta ahora China ha reconocido la muerte de 19 personas en los disturbios de Lhasa, aunque el Gobierno tibetano en el exilio indio asegura que en los choques con la Policía en la capital tibetana perdieron la vida 80 personas y otras 19 en otra provincia china. La prensa extranjera volvió ayer a estar en el punto de mira de la campaña de información oficial y decenas de miles de internautas respondieron, a través de la web www.china.com, a las "llamadas para condenar a la CNN y a otros medios extranjeros por deformar los hechos al cubrir los disturbios de Lhasa", según Xinhua.

Un grupo de 30 intelectuales y escritores chinos envió una carta abierta al Gobierno para que reflexione y cambie el modo en que está gestionando la crisis.

"La propaganda divulgada por los medios oficiales tiene el efecto de avivar el odio racial", dice la misiva, que precisa que esa propaganda es "mala para nuestra meta a largo plazo de salvaguardar la unidad nacional".

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