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China se presenta al mundo

El gigante asiático por fin hizo realidad su sueño de organizar unos Juegos Olímpicos y, para celebrarlo, apeló a su tradición pirotécnica para dar la bienvenida al mundo con una explosión de espectaculares fuegos artificiales. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 09:34 h.

Javier Muñoz

El gigante asiático por fin hizo realidad su sueño de organizar unos Juegos Olímpicos y, para celebrarlo, apeló a su tradición pirotécnica para dar la bienvenida al mundo con una explosión de espectaculares fuegos artificiales.

El secreto del último portador de la llama olímpica se desveló en la persona del veterano gimnasta Li Ning, triple oro en Los Angeles'84, que cual trapecista recorrió suspendido en el aire toda la cornisa del estadio del Nido del Pájaro para encender el pebetero rojo, que simboliza un rollo de pergamino.

Hu Jintao, el presidente de China, había declarado minutos antes inaugurando los Juegos de la XIX Olimpiada en un palco repleto de jefes de estado, entre ellos el de Estados Unidos, George Bush, y el de Francia, Nicolas Sarkozy.

Los organizadores consiguieron su propósitos de despolitizar los Juegos y se dieron un baño de multitudes ante casi cien mil entregados compatriotas.

El momento más esperado durante años por los chinos, las 8 de la tarde del mes octavo de 2008, llegó puntualmente con un espectacular estallido de fuegos artificiales que llenaron de colores el plomizo cielo pequinés.

2008 tamborileros, no podía ser otro número, habían hecho segundos antes una espectacular cuenta atrás tocando el "fou", un instrumento de percusión recubierto de bronce y que ya se usaba hace tres mil años.

Sin tiempo para tomar aliento, una colosal secuencia de 29 pisadas estampadas sobre el aire partieron de la céntrica plaza de Tiananmen hasta terminar en el mismo estadio y con ello recordar al mundo que la pólvora es uno de los grandes inventos de China.

La última pisada se disolvió en pequeñas centellas que formaron los anillos olímpicos rodeados de duendes voladores en un canto al romanticismo y la belleza.

A continuación, 56 niños ataviados con los vestidos típicos y representantes de las 56 etnias diferentes del país más poblado de la tierra irrumpieron en el escenario para estar en el izado de la bandera de China mientras sonaba el himno nacional.

La tinta, otro de los más importantes inventos chinos, quedó plasmada en unos pergaminos gigantes en los que bailarines escribían trazando dibujos con las manos mientras se deslizaban por el suelo.

Las referencias a los principales elementos de la historia y la cultura china se sucedieron con la ópera de Pekín escenificada con marionetas o la ruta de la seda que abrió el comercio con occidente hace dos mil años.

La cometa, otro de los símbolos de China, no podía faltar, en este caso guiada en el aire por una niña de cinco años mientras cientos de figuras humanas iluminadas formaban la silueta del estadio del "Nido de Pájaro" ante el asombro de los 91.000 espectadores que lo poblaban.

El taichi, boxeo en la sombra que simboliza la armonía entre el hombre y la naturaleza, fue ejecutado por el número mágico de 2008 personas, mientras una espectacular cascada de agua se proyectaba en la impresionante pantalla que recorre toda la cornisa del estadio.

Uno de los momentos estelares de la noche fue la presentación de la canción de los Juegos, Tú y Yo, interpretada por el ídolo local Liu Huan y la británica Sarah Brightman, que interpretaron el romántico tema montados sobre un monumental globo terráqueo para expresar el deseo de unión de los pueblos y en consonancia con el lema de los Juegos "Un sueño, un mundo".

Grecia abre el desfile . La melodía dejó paso a la parte más alegre de la ceremonia, el desfile de los verdaderos protagonistas, los atletas de los 204 países participantes.

Grecia, la cuna del olimpismo, fue el primer país en desfilar como manda la tradición, pero esta norma se alteró porque el orden de entrada en el estadio se hizo de acuerdo con el alfabeto mandarín.

Lo que tampoco varió fue que el país anfitrión, China, cerrara el desfile con el consiguiente delirio de los espectadores que obsequiaron con un ensordecedor aplauso a sus compatriotas y al estandarte, el jugador de la NBA Yao Ming, que hacía de abanderado por segundos Juegos consecutivos.

Desafiando el tremendo calor y la pegajosa humedad, los deportistas desfilaron durante dos horas sin perder el buen humor.

La delegación española rompió el protocolo al salirse muchos de sus atletas de la pista para saludar a las cámaras de la Televisión Española, mientras en el palco les saludaban los Príncipes de Asturias.

Taipei y Hong Kong fueron ovacionados, mientras que ni Estados Unidos ni Francia llegaron a recibir una bronca como podía llegar a preverse. Sus respectivos presidentes George Bush y Nicolas Sarkozy les saludaron efusivamente desde la grada.

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