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China y Rusia reorganizan sus fronteras tras 40 años de disputas

Los ministros de Asuntos Exteriores de China y Moscú han firmado en Pekín un protocolo adicional sobre la frontera que comparten que pondrá fin a 40 años de disputas y que supone la devolución por parte de Rusia de 300 kilómetros cuadrados de territorio.

el 15 sep 2009 / 08:23 h.

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Los ministros de Asuntos Exteriores de China y Moscú han firmado en Pekín un protocolo adicional sobre la frontera que comparten que pondrá fin a 40 años de disputas y que supone la devolución por parte de Rusia de 300 kilómetros cuadrados de territorio.

Según informó la agencia oficial de noticias Xinhua, el protocolo fue firmado por el canciller chino, Yang Jiechi, y su homólogo ruso, Sergei Lavrov, quien inició su visita oficial de dos días a China.

Los dos países comparten una frontera de 4.345 kilómetros.

Mediante el protocolo, Rusia devolverá a China dos islas que se convirtieron en territorio soviético en 1929, las de Tarabarov y Bolshói, en el río Amur, frontera natural entre los dos países.

Por tanto, la nueva frontera entre Rusia y China queda delimitada en la isla de Bolshói, en la cuenca superior del río Argún (región de Chitá), y en los islotes de Tarabarov y Gran Ussurisk.

La frontera entre ambos países fue motivo de guerras en tiempos de los zares rusos y de los emperadores chinos, y alcanzó su momento de mayor tensión a finales de la década de 1960, en plena guerra fría, cuando el Ejército soviético atacó al Ejército Popular de Liberación chino.

El fuerte aumento del intercambio comercial entre ambos países favoreció que en 2004 se firmara un acuerdo adicional fronterizo con motivo de la primera visita del ex presidente Vladimir Putin a China y que con la rúbrica de hoy tendrá carácter jurídico.

Informes previos de la prensa rusa señalaron que los dos islotes devueltos hoy a China quedarían divididos en dos territorios cada uno, un ruso y un chino.

La que fuera una frontera infranqueable durante décadas se abrió en 1988 y a continuación se produjo un masivo flujo de inmigrantes chinos que coincidió con la caída de la Unión Soviética en 1991.

La enorme necesidad de petróleo ruso para alimentar a China, la mayor economía emergente del planeta, ha favorecido que los dos países vivan uno de sus mejores momentos en sus relaciones diplomáticas.

Está previsto que Lavrov se reúna en Pekín con el presidente chino, Hu Jintao, y el primer ministro Wen Jiabao.

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