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Economía

Christian Felber insta al ciudadano a tomar el timón de la economía

El economista austríaco presentó ayer en Sevilla su último trabajo: ‘Dinero, de fin a medio’, en el que apuesta por la remodelación del sistema monetario.

el 29 nov 2014 / 00:29 h.

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David López Royo, director de El Correo (i); Christian Felber (c) y Lola San Juan, presidenta de Amecoop. / J.M. Paisano David López Royo, director de El Correo (i); Christian Felber (c) y Lola San Juan, presidenta de Amecoop. / J.M. Paisano La ciudadanía tiene el derecho de establecer las reglas del sistema monetario imperante. Fue el principal mensaje que Christian Felber, padre del movimiento económico del Bien Común, quiso transmitir ayer al centenar de personas que asistieron a la presentación de su último libro: Dinero, de fin a medio. La librería sevillana Beta BookCafé sirvió como marco para la puesta en escena de un trabajo que invita a la reflexión y que ofrece las herramientas necesarias para la transformación de «un modelo económico que no funciona en pro del bienestar general de la ciudadanía», dijo el autor. Durante el acto, Felber esgrimió las causas por las que, según consideró, éste no es el sistema monetario correcto. La principal razón es que las reglas que determinan su funcionamiento no están legitimadas por la voluntad «soberana del pueblo». En palabras del economista austríaco, existen alternativas a este modelo. Sin embargo, dijo, no se dan los instrumentos necesarios para poder implementarlas, fundamentalmente, por un «sistema democrático irreal» que impone las reglas del juego desde arriba y no desde la base popular. En este sentido, Christian Felber abogó por una «democracia directa y soberana, que significa por encima de todo». De este modo, inició una argumentación que contempla su nuevo trabajo y que reconoce a los ciudadanos como los únicos legitimados para, por ejemplo, redactar «el documento más importante: la Constitución». «Esto, en la actualidad, sucede al revés porque son los Parlamentos los que modifican derechos y deberes sin tan siquiera consultar al pueblo». De este modo, y una vez reconocida la capacidad de la población para la toma de decisiones constitucionales, Christian Felber propone en su trabajo la creación de asambleas monetarias que, a pequeña escala, fomentarán la proposición de esas reglas que determinarán el sistema monetario. Se trata de unos fundamentos que irán siendo discutidos desde lo local a lo nacional para, finalmente, ser votados en referéndum por la totalidad de la población. Una vez establecido el nuevo marco que regiría el nuevo sistema monetario, los gobiernos tendrían que ajustarse a él para la toma de decisiones y la propuesta de leyes. Solo de esta forma se garantizaría un modelo económico diseñado a la medida de la ciudadanía y que fomentaría la búsqueda de soluciones para los problemas que en la actualidad el dinero acarrea a la mayor parte de las personas. Durante la presentación, en la que Christian Felber estuvo acompañado, entre otros, del director de El Correo de Andalucía, David López Royo, Felber hizo especial hincapié «en que este modelo alternativo no es, ni mucho menos, una utopía». De hecho, el austríaco ofreció alternativas reales a situaciones que van contra el bienestar general ciudadano. Además de por David López Royo, el fundador del movimiento de la Economía del Bien Común fue presentado por la presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias Cooperativistas de Andalucía (Amecoop), Lola San Juan, y por el profesor de la Universidad de Sevilla David Patiño, quienes no dudaron en resaltar la validez de un modelo que invita a «la esperanza». Para Patiño, el último trabajo de Christian Felber hace patente la posibilidad de una alternativa a la «especulación imperante que no genera valores sino ingresos». Christian Felber llegó ayer a Sevilla tras una extensa gira que le ha llevado por las principales ciudades españolas y en las que ha dejado claro un mensaje: «La alternativa es real y posible y ésta que propongo seguro que no es perfecta, pero sí es un sistema que genera menos daño que el actual».

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