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Cien años de cables imposibles

En 2007 la entonces oposición de Tomares lanzó su propuesta estrella: un atajo hasta Sevilla vía teleférico. El PP ganó las elecciones municipales y, pese a los escépticos, insiste en su proyecto. No es el primer cable aéreo diseñado en el área metropolitana de Sevilla.

el 15 sep 2009 / 08:17 h.

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En 2007 la entonces oposición de Tomares lanzó su propuesta estrella: un atajo hasta Sevilla vía teleférico. El PP ganó las elecciones municipales y, pese a los escépticos, insiste en su proyecto. No es el primer cable aéreo diseñado en el área metropolitana de Sevilla. En 1929 hubo otro intento, fallido.

Desde el casino de Tomares hasta la boca del Metro de Sevilla en Blas Infante en ocho minutos. La propuesta del gobierno local (PP-PA) es, no sólo un modo original de viajar, sino una aclamada propuesta para evitar los atascos que sufre el municipio.

Pero si el teleférico le trajo votos en las urnas, al PP también le ha traído los comentarios más escépticos. Todos prefieren ahora guardar silencio hasta que esté sobre la mesa el proyecto, que prepara el equipo de gobierno. El municipio busca una empresa que, por una concesión de 60 años, se haga cargo de su construcción (que costará unos 18 millones de euros) y explotación.

El mayor escollo puede ser la rentabilidad, uno de los motivos de que un ingenio similar fuese descartado hace casi 100 años, en 1929, por una compañía inglesa que se planteó erigir un transporte similar entre la mina de Cuchichón y el río Guadalquivir.

Tomares tiene ahora que elegir cuál de las cuatro empresas que se han mostrado interesadas en la concesión del teleférico diseñará el proyecto (para el que hay un plazo de ocho meses) que se entregará a la Junta de Andalucía para conseguir su necesaria aprobación.

En la Consejería de Obras Públicas se acogen al derecho de guardar silencio hasta que Tomares se pronuncie definitivamente, aunque fuentes consultadas apuntan a las consideraciones que hizo la anterior consejera del ramo, Concepción Gutiérrez, a finales de 2007.

Entonces, Obras Públicas aseguró que el teleférico no sería viable y lo hizo basándose en varios aspectos. El primer problema con que se topa es medioambiental, "de impacto paisajístico, y habrá que ver cómo lo salvan", subrayan fuentes de este departamento.

Haciendo a un lado la estética en el entorno, entra en juego quién manda en cada territorio y el transbordador aéreo de Tomares juega en dos campos. "Es una estructura supramunicipal", insisten quienes han tenido en sus manos el informe no oficial de la consejería.

Es innegable que el teleférico comienza en su propia área, pero pronto pasa la pelota a campo contrario, ya que se asienta sobre los terrenos de su vecina: Sevilla. Es el Ayuntamiento de Sevilla el que manda entonces y "se tendrían que poner de acuerdo los dos alcaldes" para poder dar el visto bueno a la edificación, ya que el teleférico afecta al PGOU (Plan General de Ordenación Urbana) de la capital hispalense.

Junto a las consideraciones medioambientales y municipales, está la del transporte público. Tomares asegura que así liberará a sus ciudadanos del caos del tráfico que soporta el Aljarafe, pero no todos piensan igual: "Como modo de transporte público parece que, en cuanto a movilidad, no aportaría la solución", subrayan desde Obras Públicas.

Las explicaciones pasan por varias consideraciones: no tiene paradas intermedias, cabe poca gente en cada cabina (30 personas) y hay que ir hasta la base y aparcar el coche. Ya lo dijo la anterior consejera de Obras Públicas: no se ve una aportación importante para solucionar los atascos del Aljarafe. También hay quien asegura que el coste del trayecto será muy caro, nunca por debajo de los cuatro o cinco euros, demasiado para todos los días.

Por su parte, el alcalde de Tomares, José Luis Sanz (PP), explicó que el teleférico es la mejor alternativa al tráfico, ya que este medio de transporte "puede llegar a tener una capacidad de 3.600 pasajeros a la hora", y que su coste sería de dos euros por trayecto.

Pero los críticos insisten en el único futuro viable que tendría el teleférico: "Como elemento turístico". Y ni siquiera eso, porque las voces más pesimistas inciden en que "cuando soplen vientos fuertes", habrá que cerrarlo. Pese a todo, finalmente, serán los expertos del Consorcio de Transportes quienes tengan que valorar la propuesta que presente Tomares y, hasta que no haya un proyecto en firme, no quieren pronunciarse.

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