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Cien familias sin casa por el fuego

Tras sufrir el incendio de su bloque en San Juan de Aznalfarache el domingo, los 240 desalojados de las 92 viviendas del edificio siniestrado padecieron ayer la incertidumbre de carecer de información sobre la fecha de retorno. Están con lo puesto y muchos sin saber dónde los realojarán.

el 16 sep 2009 / 01:37 h.

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Tras sufrir el incendio de su bloque en San Juan de Aznalfarache el domingo, los 240 desalojados de las 92 viviendas del edificio siniestrado padecieron ayer la incertidumbre de carecer de información sobre la fecha de retorno. Están con lo puesto y muchos sin saber dónde los realojarán.

Aunque sólo un puñado de pisos del enorme bloque que es el número 1 de la avenida de Palomares resultaron muy afectados, los daños estructurales en las vigas producidos por el tremendo calor obligaron la misma jornada del siniestro (el fuego se inició a las cinco de la tarde) a desalojar el edificio, y ayer la Policía sólo permitía el acceso por turnos de un solo vecino escoltado.

Entretanto, los técnicos municipales, explicaron fuentes del Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache, realizaron diversos exámenes para determinar las causas y el origen de las llamas. Parece claro que el fuego se inició en el 2º F, expuso el presidente de la comunidad, Rafael Mejías:se trata de una vivienda cuya inquilina había salido en ese momento, y en el que había un perro, que pereció.

Los exámenes técnicos también deben determinar las condiciones para el regreso de los vecinos, de momento imposible y sin fecha hasta que no termine la evaluación de los desperfectos. La misma noche del domingo los bomberos apuntalaron el edificio.

El inmueble, explica el presidente de la comunidad, fue terminado en 1970, año desde el que vive allí este vecino. Mejías describe como "bueno" el estado de conservación del edificio, de ocho plantas. Otros convecinos recalcan que ya se venía notando la "vejez" del bloque.

Aunque la mayoría de las familias encontraron alojamiento en casa de familiares y amigos, el consistorio tuvo que ubicar a los inquilinos y propietarios de 29 viviendas en el hotel Alcora, en el mismo municipio.

Son estas personas, en muchos casos inmigrantes sin familia en España o españoles sin allegados en San Juan, quienes están más desesperados, ya que sólo saben que pasarán la noche de hoy en el hotel. Ignoran dónde pernoctarán mañana, pero tienen claro que el regreso a sus casas es imposible.

Martina Soto (4º A), sanjuanera de origen dominicano, explica así que se ve "en la calle":se quedó sin trabajo hace meses, ya no cobra ayuda alguna, debe tres meses de la hipoteca de su piso, se le ha cumplido el seguro y tiene todas sus pertenencias atrapadas en su piso, en el que vive desde hace cinco años.

"Le tengo miedo al bloque", explicaba ayer en el hotel Alcora. Ella fue una de las primeras vecinas que se percataron de que el piso ardía. Había salido a bajar la basura y corrió a pulsar cuantos timbres de portero automático pudo para despertar de la siesta dominical a muchos de los inquilinos del inmueble.

Sin comida. Soledad Giménez (piso 1º C) se ha dejado en su piso las tarjetas del banco y no sabe qué hacer cuando deje el refugio temporal del Alcora mañana por la mañana. "Tenía el piso de dulce: me había mudado hace un mes", se lamentaba ayer. Se queja de la falta de información. El Ayuntamiento mantuvo una reunión ayer con algunos vecinos. Se les explicaron los estudios en marcha, aún sin resultados.

Otros desalojados, Tomasa Encarnación y su hija Isabel (5o J), sufren porque nadie les ha servido comida, "salvo una tostada y un zumo para desayunar". La madre no ha pegado ojo -como casi nadie- a pesar de la comodidad del hotel. Un grupo de ancianos, que habitaban en el 6º, tienen metido aún en la nariz el olor a quemado y el humo asfixiante de las escaleras que tuvieron que bajar ayudados por la Policía.

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