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Científicos sevillanos arrojan luz al origen de las afecciones genéticas

El estudio revela que muchas asociaciones entre genes y enfermedades podrían ser incorrectas.

el 29 jun 2011 / 19:52 h.

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Muchas enfermedades se ven afectadas por alteraciones en nuestro ADN. Como si de una tómbola se tratase, las perturbaciones genéticas pueden ocasionar trastornos, o influir en su transcurso de innumerables formas. También pueden resultar inocuas. Es algo difícil de esclarecer para la medicina, que tiene un problema añadido: si las alteraciones se producen en el denominado "ADN oscuro", la parte del mismo que no contiene genes, la dificultad de entender cómo nos afectarán se multiplica. Afortunadamente, el estudio de un equipo de investigadores del hispalense Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD) ha logrado aportar algo de luz a este complejo campo.

"En esta parte del ADN no hay genes, pero puede haber alteraciones que les afecten. Si no conocemos el gen finalmente perjudicado, resultará difícil identificar los posibles efectos que tendrá la mutación en el organismo", explica José Luis Gómez Skarmeta, uno de los responsables de la investigación.

El estudio del equipo hispalense, recientemente publicado en diferentes revistas científicas como Nature Communications o Nature Structural and Molecular Biology, contribuye en este sentido: ha definido las diversas zonas o "regiones de influencia" existentes dentro del ADN carente de genes, de forma que a partir de ahora podrá asignarse cada una de ellas con el gen concreto al que afectan.

Gómez Skarmeta señala que el ADN "oscuro", también denominado "no codificante" o incluso "basura", es muy desconocido por la ciencia pese a constituir el 95% del total que tiene cada organismo. Al no contener genes como tales "parecía estar de relleno, sin finalidad aparente". Por ese motivo fue llamado así. El trabajo del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, de titularidad mixta entre la Universidad Pablo de Olavide, la Junta de Andalucía y el CSIC, ha confirmado lo contrario: "este ADN no es algo residual. Estudios recientes muestran que regula el comportamiento de los genes", subraya el científico.

Tal y como aclara Fernando Casares, también miembro del CABD y colaborador de Gómez Skarmeta, sólo una pequeña fracción del ADN, un 5% aproximadamente, contiene los genes que darán lugar a las diferentes proteínas del organismo. El 95% restante del ADN, la parte denominada "oscura", no tiene información para generar proteínas, pero "contiene las instrucciones que determinan cuándo, dónde y en qué cantidad se deben generar", explica. El problema ahora resuelto radicaba en que no se sabía a qué gen controlaban estas instrucciones.

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