Economía

Cierran 5 desmotadoras de Sevilla y concentran su actividad en Lebrija

Seis cooperativas sevillanas desmotadoras de algodón han creado la sociedad Coalsa para aglutinar su actividad en una de ellas, Las Marismas, de Lebrija. El resto cerrará sus instalaciones fabriles y se acogerá a la reestructuración forzada por una Unión Europea que ha desincentivado el cultivo.

el 16 sep 2009 / 05:49 h.

Seis cooperativas sevillanas desmotadoras de algodón han creado la sociedad Coalsa para aglutinar su actividad en una de ellas, Las Marismas, de Lebrija. El resto cerrará sus instalaciones fabriles y se acogerá a la reestructuración forzada por una Unión Europea que ha desincentivado el cultivo.

Hubo épocas en las que el algodón era considerado el oro blanco del campo andaluz. En torno a su cultivo surgieron poblados sevillanos como los de Pinzón y Trajano y proliferaron las industrias desmotadoras -la sede actual de la Consejería de Agricultura y Pesca era una de ellas- y textiles. Con el tiempo, sin embargo, todo ha quedado sometido a la negra sombra de la reestructuración.

Primero, las empresas textiles, y ahí está el caso más sonoro de la hispalense Hytasa. Después, el cultivo, tras el cambio en las ayudas de Bruselas, que veladamente está concebido para que no se siembre. Y ahora, las desmotadoras (son las fábricas que quitan las semillas al algodón cosechado), condenadas en su mayoría al cierre debido a la caída de la producción.

Consejería y sector ultiman el plan de reestructuración para esta industria. Anticipándose, y por voluntad propia -"tampoco tenemos otra alternativa"-, seis cooperativas desmotadoras de la provincia de Sevilla constituyeron ayer ante notario la sociedad Coalsa, que conlleva el cese fabril de cinco de ellas y la concentración de la actividad en la sexta.

Se trata de las cooperativas Las Marismas (de Lebrija), Agroquivir (es de segundo grado y se ubica en Trajano, Utrera), Las Palmeras (radicada en El Trobal, Los Palacios y Villafranca), Coesagro (sita en Écija), Productores del Campo (Alcalá del Río) y Pinzón (poblado adscrito a Utrera). Será la primera la que aglutinará el desmotado del algodón del resto de los socios, de forma que la maquinaria de éstos se venderá a terceros o se achatarrará.

Jesús Valencia es presidente de Las Marismas y también ejerce el mismo cargo en Coalsa. "La enorme bajada de la producción hacía que tuviéramos mucha capacidad ociosa, de ahí que hayamos decidido ir con cinco de las seis plantas a la reestructuración. Las Marismas, al ser la más grande, es la única que permanecerá abierta, y será también la única cooperativa desmotadora de la provincia sevillana, pues el resto son empresas privadas [es decir, sociedades anónimas]".

No en vano, esta unión ha sido auspiciada por la Federación Andaluza de Cooperativas Agrarias (Faeca). "Y viene impuesta por la necesidad", según dicen fuentes de esta asociación, que preside Antonio Luque. Objetivo, abaratar los costes y lograr la rentabilidad para sus agricultores.

Quienes cierran no se van con las manos vacías. La industria andaluza, conformada por una veintena de desmotadoras -cuando finalice la reestructuración no quedará ni la tercera parte-, contará con 48 millones de euros de ayudas públicas para el desmantelamiento. Un pellizco irá para las integrantes de Coalsa.

"Quizás hubiera sido preferible coger las ayudas y cerrar todas, ya que este cultivo se vuelve cada vez más complicado, pero por responsabilidad no lo podemos hacer", relata Valencia.

Esta sociedad desmotará una cosecha anual de unos 30 millones de kilos, cuyo valor rondaría los 10 millones de euros.

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