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Cinco años en lo más alto

Hablar de Jesús Navas es hablar de uno de los emblemas del Sevilla actual. El 23 de noviembre de 2003, en Montjuic, defendió por primera vez su camiseta y desde entonces no se la ha quitado. Da igual que le tienten los grandes. Para él, lo importante es sentirse feliz, y jugando en el Sevilla lo es.

el 15 sep 2009 / 18:44 h.

Hablar de Jesús Navas es hablar de uno de los emblemas del Sevilla actual. El 23 de noviembre de 2003, en Montjuic, defendió por primera vez su camiseta y desde entonces no se la ha quitado. Da igual que le tienten los grandes. Para él, lo importante es sentirse feliz, y jugando en el Sevilla lo es.

Hace ahora cinco años, ese chaval de Los Palacios con cuerpo de galgo y ojos de pantera veía cumplido su gran sueño. Era el minuto 78 de un partido que el Sevilla iba perdiendo frente al Espanyol. Joaquín Caparrós, enamorado de su fútbol, le dio la oportunidad y Jesús Navas debutó en partido oficial sustituyendo a Paco Gallardo. Desde entonces, todo ha sido vertiginoso para él.

"Esa fue siempre mi ilusión, llegar a lo máximo, y para mí lo máximo es jugar en el Sevilla. Aquel día, Caparrós me dijo que saliera al campo, que hiciera mi fútbol y disfrutara. Nunca olvidaré ese momento. Luego, he tenido la suerte de que las cosas me han ido muy bien y hasta conseguí títulos. Este es un equipo que da oportunidades y las he aprovechado", comenta Jesús Navas.

Precisamente, guarda un grato recuerdo del técnico utrerano, al igual que de Juande, "con quien ganamos esos títulos", y se declara "feliz" por volver a encontrarse con una persona importante en su carrera: Jiménez. "Empecé con él en el filial, trabajando muy duro, y para mí es un orgullo estar de nuevo a sus órdenes, una satisfacción", confiesa.

Los tres técnicos que ha tenido durante este tiempo le han ayudado a alcanzar la nada despreciable cifra de 138 partidos (más de diez mil minutos de juego) y diez goles en Primera, y, sobre todo, le han ayudado a convertirse en una estrella, no sólo del Sevilla sino del fútbol europeo. Sus enormes cualidades y su juventud -ayer cumplió 23 años- le han situado en el punto de mira de numeros y importantes clubes. Pese a ello, Jesús Navas nunca se ha dejado descentrar por los cantos de sirena; tiene las ideas realmente claras en este sentido: "Yo estoy muy contento en el Sevilla, donde todos estamos rindiendo a un nivel muy alto. Me siento feliz y la verdad es que no tengo pensado moverme. Quiero seguir jugando aquí".

Por ello, el palaciego vive ilusionado esta temporada. Su peso específico en el equipo ha aumentado. Ahora tiene más protagonismo, se siente muy a gusto en el campo -el juego de Daniel Alves ya no le resta tanta presencia- y todo esto hace que su aportación de note para bien. En cualquier caso, él prefiere hablar del colectivo y dejar a un lado los elogios personales. "Uno lo que quiere es llegar a lo máximo, y para ello trabajo", se limita a decir. "Lo que importa es que estamos muy bien posicionados en la Liga y ojalá esto sea así a final de temporada, cuando se decide todo", comenta.

Ahora que llegan los choques contra los rivales directos, y además de forma consecutiva, su motivación es mayor, si es que eso es posible en este futbolista especialmente querido por una afición que no duda en reconocer su fútbol. "Ahora vienen los partidos que queremos, los que esperábamos. Estamos en una situación muy buena, para disfrutar todos, y creo que eso es precisamente lo que debemos hacer: disfrutar todos", responde cuando se le pregunta por el debate que existe alrededor del equipo sobre el juego que despliega.

Sin prisas ni pausa . Desde que comenzó a jugar al fútbol, y como así le han ido inculcando tanto sus entrenadores como sus compañeros más veteranos, Jesús Navas prefiere no mirar más allá de lo inmediato. Por eso, siempre opta por pasar por encima cuando se le pregunta por los objetivos y remite a una frase de sobras conocida: "Hay que ir partido a partido". Esta filosofía, unida a sus cualidades innatas, ha sido la que le ha permitido llegar a la élite.

En el verano de 2003, cuando subió al primer equipo, Navas se sintió "muy contento por poder estar al lado de jugadores importantes". Hoy día, él es uno de esos jugadores importantes. Y no sólo en el Sevilla. Tarde o temprano, porque sólo depende de él, cumplirá otro sueño: ir a la selección. Mientras llega ese día, algo que tampoco le inquieta, se dedica a disfrutar con lo que más le gusta, y eso no es otra cosa que jugar al fútbol con el Sevilla y hacer feliz a quienes le rodean y le ven corriendo con su cuerpo de galgo y sus ojos de pantera.

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