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Cinco años en permanente cuestión

Los últimos casos de pederastia colocan al Papa en la situación más difícil desde que asumió su cargo en 2005.

el 28 mar 2010 / 20:14 h.

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El Papa sostiene unas ramas de palmas llegadas desde España en la misa de ayer.
Hoy Benedicto XVI presidirá en la Basílica de San Pedro una misa para conmemorar el quinto aniversario de la muerte de su predecesor, Juan Pablo II, que falleció el 2 de abril de 2005, y, por tanto, los cincos años de su elección como Santo Padre 17 días después. Un Pontificado que desde su inicio ha estado marcado por las polémicas.Primero con el descubrimiento de que había formado parte de las Juventudes Hitlerianas; poco después su desafortunada referencia al islam en un discurso en la Universidad de Ratisbona en 2006 que encendió los ánimos del mundo islámico, sus declaraciones en su primer viaje a África sobre el preservativo... y, sobre todo, el escándalo de la pederastia.


Además de sustituir a uno de los pontífices más queridos y mediáticos de la historia, Benedicto XVI debe hacer frente a la crisis en general que padece la Iglesia desde hace décadas con una pérdida de fieles, vocaciones, credibilidad y también popularidad. De hecho, el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) certifica que España se declara mayoritariamente católica pero no practicante. Poco más de un 13% de los encuestados en el estudio correspondiente al mes de febrero reconoce que va a misa los domingos y festivos. Mientras otro informe del Real Instituto Elcano publicado la pasada semana, concluye que los españoles suspenden a Benedicto XVI por su (escaso) apoyo y compromiso con las causas humanitarias.

A todo ello se unen los continuos casos de abusos sexuales a menores por parte de religiosos que están saliendo a la luz en las últimas semanas y que acorralan a la Iglesia. Incluso el Vaticano y el Papa han sido acusados de encubrir estos delitos, no denunciarlos a las autoridades civiles y no sancionar a los curas pederastas.
El caso más grave es el de Irlanda, donde más de 14.000 niños de internados y orfanatos irlandeses, gestionados por la Iglesia católica, fueron aterrorizados, vejados y violados repetidamente por los sacerdotes y monjas responsables de los centros, según desvela el conocido como informe Ryan. Los resultados de esta investigación mostrados en el citado informe mostraron que las autoridades civiles del país anglosajón tampoco hicieron nada para detener esta situación. El Vaticano reconoció y condenó estos delitos. Benedicto XVI escribió una carta el pasado 20 de marzo a las víctimas de los abusos en la que se confesaba "avergonzado", pedía perdón y exigía responsabilidades a los responsables de esos actos. Sin embargo, muchas de las víctimas consideran que la misiva no es suficiente. Sin embargo, el teólogo Pablo Blanco cree que "el Papa ha mostrado tolerancia cero con los curas involucrados en estos casos".

El problema es que el propio Benedicto XVI se ha visto afectado personalmente por estos casos. El diario New York Times aseguró la semana pasada que cuando era el prefecto del ex Santo Oficio, Joseph Ratzinger encubrió a un sacerdote estadounidense acusado de abusar sexualmente de unos 200 menores sordos y en la década de los años 80 cuando era arzobispo de Múnich autorizó que un sacerdote pederasta que había sido expulsado por ese motivo de la ciudad alemana de Essen, ejerciera en la capital bávara.

La Santa Sede desmintió categóricamente esos casos y ha denunciado la "innoble campaña" para golpearle "cueste lo que cueste". Es más según el diario vaticano L'Os-servatore Romano, "nadie ha hecho tanto" como Benedicto XVI en la lucha contra esos abusos sexuales y menos ocultó caso alguno, informó Efe.

Para Pablo Blanco se trata de un "mal endémico" por lo que asegura que los sacerdotes que incurran en estos delitos deben ser castigados: "Hay que sacar la basura de la Iglesia". Y es que desde el año 2004 se han ido conociendo casos de pederastia en México, Australia, Canadá, Viena, Austria, Chile, EEUU, Irlanda, Alemania... Hasta 3.000 casos.

Ayer Benedicto XVI dijo en la misa del Domingo de Ramos que Dios da la fuerza para "no dejarse intimidar por las murmuraciones de las opiniones dominantes", así como la bondad para no rendirse ante la ingratitud. En la misa también se pidió "por los jóvenes y por los que les educan y les protegen". En las palabras de Benedicto XVI, observadores vaticanos vieron una referencia indirecta a los escándalos de curas pederastas que han colocado en el ojo del huracán al Vaticano y salpicado al propio Pontífice en su quinto aniversario.

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