Cinco hombres y cuatro mujeres juzgarán a la madre de los bebés congelados en Pilas

El tribunal popular ha quedado compuesto por cinco hombres y cuatro mujeres, más otros dos hombres que actúan como suplentes.

el 05 sep 2014 / 14:20 h.

La Audiencia Provincial de Sevilla ha acogido este viernes la  constitución del jurado popular, integrado por cinco hombres y cuatro  mujeres, encargado de juzgar a Sara L.H., la madre de los dos bebés  hallados congelados en noviembre de 2012 en una vivienda del  municipio sevillano de Pilas, para quien la Fiscalía pide 40 años de  cárcel por dos delitos de asesinato con alevosía. En este sentido, fuentes judiciales han informado a Europa Press  de que la constitución del jurado se ha desarrollado "con plena  normalidad" y sin incidencias de ningún tipo, de manera que,  finalmente, el tribunal popular ha quedado compuesto por cinco  hombres y cuatro mujeres, más otros dos hombres que actúan como  suplentes. Tras la constitución del jurado, la vista oral comenzará el  próximo día 10 de septiembre con las alegaciones de la Fiscalía y de  los abogados de la acusación y de la defensa y la declaración de la  acusada, han indicado las mismas fuentes consultadas por Europa  Press. Tanto la Fiscalía como la acusación particular que ejerce su  marido solicitan 40 años de prisión para la encausada, que se  encuentra interna en la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra y  cuyo abogado defensor solicita su libre absolución. PILAS-BEBES En su escrito, el letrado de Sara L.H. argumenta respecto a uno de  los dos bebés congelados que la acusada no recuerda haber estado  embarazada del mismo, para lo cual alega un trastorno disociativo que  le impide recordar dicho embarazo. En relación al segundo de los  bebés, defiende que nació ya muerto. De su lado, la Fiscalía pide para la acusada 20 años de prisión  por cada uno de los dos delitos de asesinato con la agravante de  parentesco que le imputa y el pago de una indemnización de 300.000  euros a favor de su marido y de 30.000 euros para cada uno de los dos  hijos menores del matrimonio. La Fiscalía considera que, en fecha no determinada pero entre los  años 2002 y 2008, la acusada quedó embarazada de su marido, por lo  que "decidió acabar con la vida del hijo que naciera una vez que  diera a luz en solitario", de manera que "ocultó el embarazado a todo  el mundo, incluido su esposo y otros miembros de la familia, no  acudió a visitar a ningún ginecólogo, ni se hizo ningún tipo de  prueba médica", a lo que se suma que "usaba fajas para ocultar su  estado". El Ministerio Público señala en su escrito de acusación que, de  este modo, una vez finalizada la gestación y llegado el día del  alumbramiento, la imputada dio a luz en su domicilio de Pilas, "sin  que conste la intervención de ninguna otra persona", a un varón que  "respiró una vez separado del claustro materno". LA ACUSADA "PROVOCO LA ASFIXIA DEL BEBE"      La acusada, "llevando a cabo su plan preconcebido, provocó la  asfixia del bebé por medios que se desconocen hasta ocasionarle la  muerte", dice la Fiscalía, que añade que, una vez producida la  muerte, la acusada "metió a su hijo en una bolsa de basura gris, que  a su vez guardó en otra bolsa blanca y lo ocultó en un arcón  congelador que se encontraba en la cocina" de la vivienda, junto con  otros alimentos, "de forma que quedase oculto". La Fiscalía pone de manifiesto que, sobre septiembre u octubre de  2010, la acusada quedó nuevamente embarazada de su marido "y decidió  igualmente ocultar el embarazo para dar a luz a su hijo y  posteriormente quitarle la vida", para lo cual "volvió a ocultar el  embarazo, no acudió al médico y simuló con fajas su aumento de  peso". "Posiblemente" sobre las 10,30 horas del 24 de junio de 2011, la  acusada comenzó a tener contracciones propias del parto cuando se  encontraba sola en su domicilio, de manera que "sin que conste la  intervención de otra persona, se introdujo en la bañera y llenó  parcialmente de agua la misma". EN UN ARCON CONGELADOR      La Fiscalía añade que, tras unas "pocas" contracciones, nació un  bebé "que respiró fuera del seno materno", pero entonces, "en  elaboración de su plan, sumergió a su hijo en la bañera ahogándole y  provocándole la muerte por insuficiencia respiratoria aguda", tras lo  que "introdujo a su bebé ya fallecido en una bolsa de basura junto  con la placenta y el cordón umbilical y la ocultó en el último cajón  del congelador de la nevera de la cocina", el cual "no era utilizado  por nadie de la familia excepto la acusada, introduciendo en el mismo  varios alimentos". Sobre las 17,00 horas del 9 de noviembre de 2012, el marido de la  acusada estaba realizando la limpieza del frigorífico cuando halló al  bebé nacido y fallecido el 24 de junio de 2011, mientras que, sobre  las 10,30 horas del 27 de noviembre de 2012, estando limpiando el  arcón congelador, encontró el cuerpo del otro bebé. En noviembre de 2012, cuando fueron hallados los cuerpos, la  acusada ingresó en prisión, donde se apercibieron de que se  encontraba en avanzado estado de gestación, la cual "también había  ocultado", y fruto de la cual nació una niña el 30 de noviembre de  2012. LA DECLARACION DE LA ACUSADA Según la Fiscalía, la acusada "mantenía intactas sus facultades  cognitivas y volitivas" en el momento de los hechos. La imputada relató en su declaración judicial que el primero de  los partos tuvo lugar el día 24 de junio de 2011, cuando aprovechó  que su marido y sus dos hijos habían abandonado la vivienda familiar  tras desayunar para dirigirse a la bañera, donde finalmente dio a  luz, asegurando que el recién nacido "ni lloraba ni se movía", por lo  que creyó que había nacido muerto. En este sentido, la imputada explicó que se metió en la bañera  "porque sabía que no había tiempo, estaba muy nerviosa y tenía  miedo", señalando que el parto se produjo "muy rápido, en muy pocos  minutos, a la segunda o tercera contracción", momento en el que abrió  el grifo "para evitar que el bebé se golpeara" en la bañera. METIO EL BEBE EN UNA BOLSA La imputada afirmó que el menor "no estuvo mucho tiempo sumergido"  en el agua de la bañera, así como dijo no recordar haberle cortado el  cordón umbilical, "aunque sí lo presionó para que no sangrara",  añadiendo que a continuación "expulsó la placenta y quitó el agua,  permaneciendo sangrando un rato". Después, "metió el bebé en una bolsa, la ató y la guardó" en el  congelador, ya que "no le parecía bien tirarlo en un contenedor",  dijo en su declaración ante el juez instructor, en la que también  aseguró que "no quería desprenderse de él ni olvidarlo". Respecto al segundo de los bebés hallados congelados, que llevaba  más tiempo en el congelador que el primero al ser de un parto  anterior, dijo no recordar nada de haber estado embarazada.

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