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Cinco meses al raso

Se ocultan entre los pinos, llevan días sin comer y no tienen ni papeles ni trabajo. Así malviven unos 2.000 inmigrantes en asentamientos de Huelva, según denuncian los sindicatos. Exigen a las administraciones que den una solución a su grave situación.

el 16 sep 2009 / 02:26 h.

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Se ocultan entre los pinos, llevan días sin comer y no tienen ni papeles ni trabajo. Así malviven unos 2.000 inmigrantes en asentamientos de Huelva, según denuncian los sindicatos. Exigen a las administraciones que den una solución a su grave situación.

"Aquí viven personas que no son marginales ni delincuentes. Tienen unos 30 años y sólo buscan un empleo". El secretario general del Sindicato de Obreros del Campo (SOC), Diego Cañamero, se rodeó ayer de varios de los indocumentados para dar la voz de alerta ante una situación que consideran insostenible. Unos 2.000 extranjeros, según sus cálculos -en su mayoría de Mali, Guinea Bissau, Gambia- "llevan cinco meses viviendo así". Todos los días, desde las cuatro de la mañana, recorren varios kilómetros para visitar todos los tajos. Pero no tienen suerte: la crisis ha recortado más aún sus posibilidades de colocarse.

El SOC ha pedido a las administraciones que intervengan para mejorar las condiciones de los asentamientos de la provincia, localizados en Palos de la Frontera, Moguer, Lucena y Lepe. Advirtió de que si no lo hacen iniciarán una marcha de protesta hacia Huelva capital. El sindicato quiere que la delegada de Empleo de la Junta en Huelva, María José García Prat, y al Defensor del Pueblo, José Chamizo, visiten la zona para ver con sus propios ojos esta realidad.

Sus condiciones de vida, explicó Cañamero, son "lamentables". "No comen, están ocultos debajo de los pinos y el 80% de ellos no tiene papeles y están todos en el paro", dijo. Los martes tienen una cita obligada: acuden a Mazagón porque Cáritas les da una bolsa de comida una vez a la semana.

El joven Moussa Diarra, de 25 años, aseguró que tanto él como el resto de sus compatriotas sólo quieren ganarse la vida. "Tenemos derecho a trabajar porque si no no podemos vivir". Diarra está convencido de que en el campo "no hay crisis". "Hay mucho trabajo y nos dejan vivir como animales dentro del bosque", lamentó.

El SOC no es el único que denuncia la mala situación de los inmigrantes en Huelva. Un grupo de abogados de la provincia, expertos en extranjería, han trasladado al Defensor el "mal funcionamiento" de la Oficina de Extranjería de la capital. Los letrados critican que "nunca ha funcionado bien" y que desde hace uno o dos años "se están produciendo atropellos a los extranjeros que constituyen verdaderos abusos de poder de la Administración y consisten en la imposición de criterios de organización".

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