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Cultura

Cine español para esquivar la crisis

Un incidente que retrasó la proyección de la película inaugural empañó una gala que se convirtió en una reivindicación de la industria patria

el 05 nov 2011 / 00:37 h.

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Cuando los recursos son escasos y la crisis arrecia, nada mejor que refugiarse en los valores seguros. Eso debió pensar el director del Sevilla Festival de Cine Europeo (SEFF), Javier Martín-Domínguez, cuando programó como película inaugural para esta edición Los muertos no se tocan, nene, una producción que permitió anoche a la gala inaugural lucir a un buen número de estrellas del panorama patrio que, además de brindar glamour a la alfombra roja, sacaron pecho ante una Europa que, representada por la máxima autoridad de su Academia de Cine, Marion Dörring, deseó una larga vida al certamen hispalense.

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Sin embargo, hubo un incidente que empañó la gala. Todo estaba listo para que a las 23.45 diese comienzo la esperada obra de García Sánchez y su recuerdo a Azcona. Pero  todo empezó a truncarse en ese justo momento. Cinco minutos de filme sin sonido alteraron a un público que pedía su arreglo, a la vez que llevaron al mismo José Luis García Sánchez a pedir delante de todo el público que parasen la emisión de la misma. "Paren la película, esto es una vergüenza", exclamó García Sánchez.

Tras diez minutos de intentos fallidos por arreglar el fallo técnico, se vuelve a poner la película con el mismo resultado crispando aún más al público y finalmente al filo de la 01.00 de la madrugada y ya superados los problemas técnicos termina proyectandose el filme.

Un fallo que empañó una noche en la que, como en años anteriores, el Casino de la Exposición y sus alrededores se engalanaron como con efectos luminotécnicos para recibir a los cerca de 700 invitados que asistieron a la ceremonia inaugural. La recepción fue más austera que la de años anteriores, como mandan los tiempos que corren, y se limitó al desfile de caras conocidas, sustituyendo los canapés de otros años por saludos y largas conversaciones sobre cine. El desfile de personalidades fue tan variado como los contenidos del propio festival. Cineastas rusos, suecos e ingleses, algunos de impronunciables nombres, se cruzaban bajo la cúpula del Casino con representantes de la vida cultural local, como la actriz Belén López, miembros de la industria audiovisual andaluza, periodistas consagradas como Rosa María Calaf, o el presidente de la Academia del Cine Español, Enrique González-Macho.

 

El reparto del filme que abrió el certamen acudió casi al completo: María_Galiana -que recibía el Premio Ciudad de Sevilla-, Carlos Álvarez-Novoa, Tina Sainz y las actrices Silvia Marsó y Mariola Fuentes, que acudieron vestidas con modelos de Modesto Lomba y Amaya Arzuaga, respectivamente. Estas dos intérpretes pusieron el toque de glamour a la alfombra roja y protagonizaron uno de los momentos divertidos del photocall cuando buscando dónde situarse para la foto de familia, se colocaron junto al alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, quien las saludó con entusiasmo. El primer edil pasó ayer con nota su estreno como anfitrión de la cita europea. Incluso llevó preparado un saludo en inglés y ruso para los invitados foráneos que presenciaban la ceremonia, si bien finalmente no lo empleó, al constatar la magnífica traducción que durante toda la -bilingüe- gala ofreció su presentadora, Concha Ruiz.

La ceremonia previa a la proyección de Los muertos no se tocan, nene fue un viaje a través de Europa y su cinematografía. Un simpático repaso a las secciones y películas que se exhibirán hasta el próximo día 11 en el SEFF, que estuvo salpicado con las actuaciones del prestigioso saxofonista Rolando Ochoa y un número de claqué con el que se presentó un avance de la esperadísima The artist, una cinta muda, rodada en blanco y negro.

La gala tuvo como hilo conductor la firme intención de su otro presentador, el periodista sevillano Julio Muñoz, de rodar una película, para lo que su compañera Concha Ruiz le trató de iluminar con recomendaciones, para lo que fue llamando al escenario a varios representantes del mundo del cine europeo.

La primera en aparecer fue la directora de la European Film Academy (EFA), Marion Dörring, quien recordó que hoy, por séptimo año consecutivo, la academia europea anunciará en Sevilla las nominaciones a sus premios anuales. "Dicen que en los matrimonios los séptimos años son los más difíciles, pero yo espero que ésta unión con Sevilla sea duradera y el año que viene nos volvamos a ver", dijo Dörring, que este año también será homenajeada por su labor en favor de la industria continental.

Otro de los protagonistas de la noche fue el productor sueco de la saga Millenium, Søren Stærmose, quien en la pasada edición del Festival de Cine conoció al productor andaluz Gervasio Iglesias, con quien, gracias a su encuentro en Sevilla, ha rodado un filme en Andalucía, Un lugar en el sol, que se presentará en el SEFF'11 y cuyas primeras imágenes se pudieron ver ayer por primera vez. Gervasio Iglesias, que estuvo presente gracias a una proyección -ya que se encontraba volando en esos instantes hacia Sevilla- aprovechó para defender este certamen como un refugio para la industria andaluza y pedir a las autoridades locales que mantengan su apuesta por esta cita.

Pero sin lugar a dudas, una de las intervenciones más emocionantes fue obra de la joven directora Valeria Gai Germanika, encargada de presentar la sección dedicada a Rusia, país invitado por el festival. La cineasta, que pronunció en ruso su discurso, mostró la dura realidad de la industria en su país, soltando un jarro de fría realidad sobre los discursos oficiales sobre la pujante y emergente Rusia e invitando a reflexionar sobre la situación privilegiada, pese a crisis y recortes, del cine español: "Agradezco que me den la oportunidad de presentar este bloque. No sé qué decir del cine ruso. Aquí conocen poco de él. Allí, en cambio, sí conocemos el cine español. En Rusia los directores no tenemos trabajo ni recursos. Los presupuestos no dan más que para rodar películas para televisión. Y una vez cada muchos años podemos salir fuera, a algún festival, y ver lo que se hace en el resto de Europa. Entonces tomamos aire y volvemos a nuestro país, para seguir en la precariedad. Hay gente en mi país que pide asilo político fuera. Yo voy a pedir asilo cultural en España, para poder rodar aquí", pronunció, ganándose el sonado aplauso del abarrotado auditorio.

Y tampoco faltaron las menciones a la crisis. El actor sevillano Pepe Quero, durante su intervención en la gala, pronunció la palabra prohibida: "Yo tenía un guion con lo que tenía que decir, pero con tanto recortes se me ha quedado escaso". Pocas risas se escucharon en el Lope de Vega.

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