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Cine para los más valientes

el 02 may 2011 / 20:21 h.

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Tantas películas proyectadas y ningún síntoma de agotamiento en el proyector.

Seamos crudos; si quiere ver en Sevilla cine que se salga de lo que proyectan los centros comerciales lo tiene complicado. Desde luego no lo va a encontrar en las salas más populosas -con la excepción del Cine Avenida- y si busca filmotecas, la de Andalucía está... en Córdoba.

¿Dónde poder contemplar entonces sesudas películas filipinas, obras incunables de la época dorada del cine mudo ruso o filmes dirigidos por los más conspicuos representantes de la cinematografía iraní?La respuesta, bien que mal, podría encontrarla en iniciativas aisladas y voluntariosas como la del Cineclub Vida -recuperado parcialmente en las sesiones de los viernes en el Centro Cultural Cajasol-, en modestísimos centros culturales como Laboratorio Intr:muros y La casa de Max y, antaño, en la Cinemateca UGT, en letargo por culpa de la crisis.

Ajenos al desaliento y protegidos por el abrigo de una institución como la Universidad de Sevilla, la Filmoteca de la Hispalense resiste impertérrita en sus instalaciones del Pabellón de Uruguay. En este emblemático edificio, en medio de algún lugar entre el Teatro Lope de Vega y la Biblioteca Infanta Elena, emiten cada lunes cintas como Los cachorros, perdidísima película mexicana de los años 70 o perlas del calibre de Al final de la escapada, de Jean-Luc Godard.

La sala no es la octava maravilla del mundo, a las paredes no le iría mal una mano de cal y el recinto desprende un olor indeterminado que oscila entre naftalina y tabaco de liar. O algo así.Tampoco es que el proyector sea infalible y en alguna que otra ocasión se pone quisquilloso optando por engullir a la bobina de turno. Nada de eso importa.

El principal activo de la Filmoteca de la universidad son sus gentes, militantes, tan apasionados por el cine de Abbas Kiarostami como francotiradores de las pelis de Sylvester Stallone. "Esto es otra dimensión, ¿comprende?Aquí venimos a ver séptimo arte, sin palomitas ni nada de eso, ¿comprende?", expresa Braulio, holandés afincado en Sevilla desde hace 25 años y fervoroso hooligan de este lugar.Como él, una constante y fidelísima cola de parroquianos aguarda cada lunes que dé comienzo el motivo de su gozo, ya venga matasellado en Azerbaiyán o en Indonesia.

"No es esencial pero no voy a ocultar que disfruto más cuando sé que voy a ver una película de un país poco común. Pongamos por caso Macedonia. ¿Qué cine se hace en ese lugar", interpela al periodista Javier, convencido de que este le dará el apoyo que precisa su insaciada curiosidad. Un vistazo a la red arroja un dato: La última película que se estrenó en la cartelera de aquel país data de 1994. "Sí, Before the rain, se llamaba", acota nuestra interlocutor con una sonrisa de oreja a oreja, como si acabara de ganar el bote de 50 euros de Saber y ganar. Es fácil caricaturizar al ratón de cineclub.

El dibujo de trazo grueso le encasquetaría unas generosas gafas de pasta negra, una ropa un tanto demodé y un vetusto ejemplar de Cahiers du cinema con Brigitte Bardot en la portada. Pero en la Filmoteca de la Hispalense los tópicos en cuanto a la fauna se volatilizan por cuanto que por aquí también se dejan ver alumnos que ven la oportunidad de echarse un sueñecito entre cortometraje de Buñuel y película de Tarkovski y hasta alegres divorciadas que se reúnen cada tarde de lunes para comprobar lo bien que lucían Dustin Hoffman y Robert De Niro en las cintas de los años 70.

"Sólo unos pocos resisten". Lo dice Javier, sin apellidos por voluntad propia. "Socialmente los cineclubs y las filmotecas siempre han tenido un cierto marchamo de intelectualidad. Históricamente han sido focos de resistencia cultural y en tiempos remotos un buen lugar oscuro en el que poder evadirse de lo que pasaba fuera", explica en medio de una improvisada exégesis sobre los cineclubs. Por unas razones u otras cada una de las almas que acuden al Pabellón de Uruguay para ver una película lo hace por una razón. Si usted, lector, ahora mismo no se le viene a la mente ningún motivo que le lleve hasta allí acuda de todas formas. Se encontrará con un micromundo, es posible que acabe amando el cine indonesio y, como mínimo, recordará aquella dorada época del cine en Sevilla en la que salas como el Corona Center o el Fantasio plantaban cara a los aburridos multicines.

DE UTILIDAD

Qué: La próxima cita en la Filmoteca de la Hispalense (sucursal de la Filmoteca de Andalucía) tendrá lugar el próximo lunes 9 de mayo. En proyección el filme Fresas salvajes, un clásico del cine sueco rodado en 1957 por Ingmar Bergman.
Más información: La entrada a las sesiones es gratuita. A lo largo de este mes y a razón de una película cada lunes podrá ver títulos como A pleno sol y Al final de la escapada. Todas las proyecciones comienzan puntualmente a las 20.00 horas.  

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