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Cinefilia a raudales

La Fiesta del Cine volvió a traer ayer populosas colas a los cines de Sevilla. Durante tres días, entradas a 2,90 euros y, en la cartelera, cinco películas españolas dispuestas a sumar taquilla.

el 27 oct 2014 / 19:48 h.

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Las taquillas de todos los cines se animaron ayer mucho más que cualquier otro día del año, y así van a seguir hasta mañana miércoles. / J.M. Paisano Las taquillas de todos los cines se animaron ayer mucho más que cualquier otro día del año, y así van a seguir hasta mañana miércoles. / J.M. Paisano

Lunes, cines Nervión Plaza, cuatro de la tarde: Ayer, colas en las taquillas y decenas de personas contemplando la cartelera. Si Javier Bardem condenó (más aún) a este día de la semana con Los lunes al sol, la Fiesta del Cine –que comenzó ayer y durará hasta el miércoles– lo convierte (aunque sólo sea una vez al año) en el día ideal para acudir al cine. Con más de 1,5 millones de personas acreditadas en la web oficial, lo raro es que no hubiera llegar pronto a la cola de la taquilla. El evento, consagrado ya como uno de los (pocos) efectos colaterales positivos de la crisis, tiene ya militantes seguidores que lo aguardan.

Elena, funcionaria del Ayuntamiento de Sevilla, se ha pedido dos días libres para poder disfrutar de un festival de cine cosido a su propia medida: «Voy a ver ocho películas y, si puedo, aprovecho también una sesión matinal y sumo más», decía ayer con afán coleccionista. Quienes confían en abultar la cosecha económica con los espectadores son los productores de las cinco potentes películas españolas que están en cartelera. La Isla Mínima, Torrente 5:OperaciónEurovegas, El niño, Relatos salvajes y Magical girl. Thriller, cine negro, crítica social y comedia, un menú que Regina, estudiante de Magisterio, pensaba zamparse sin titubear durante esta fiesta: «La de Santiago Segura me da algo de reparo pero como dicen que es la mejor de la saga, vamos a darle una oportunidad, contaba mientras tuiteaba una foto con la ristra de entradas, dispuesta a hacer patria a través del cine español.

Las demandas más escuchadas son dos; la primera un tanto obvia; que la Fiesta del Cine no fuera tal si no norma, y las entradas nunca costaran más de tres euros; la segunda, que las palomitas también bajen los precios. «No sólo en estos días especiales, cualquier otro, cuestan más que la propia entrada», apuntaba Javier mientras pasaba por caja, no dispuesto a zozobrar ante los precios. En honor a la verdad, iba a ver Las tortugas ninjas 3D y, semejante propuesta cinematográfica bien merece kilo y medio de maíz inflado y dos litros de refresco para pasar el trago.

En Los Arcos, buena parte del público, croquis en mano, adquiría entradas con sesiones repartidas durante los tres días que dura la propuesta. Y, anónimamente, un trabajador confesaba que, de no ser por esta fiesta y por iniciativas similares, probablemente Sevilla perdería «bastantes salas». Tanto es, que un miedo no verbalizado por quienes trabajan en los cines es ver que «salimos de la crisis». Tiene explicación. «Desde que empezó, las salas se pusieron las pilas y empezaron a realizar promociones para intentar salvar el pescuezo, cosa que han logrado, pero si ven que la situación se normaliza ahí fuera, mucho nos tememos que los precios vuelvan a subir desorbitadamente y los cines padezcan otro revés», decía revelando sus angustias este operario.

«...Pero eso no sucederá; los exhibidores se han dado cuenta de que sólo si se pone al alcance de todo el mundo logran medio llenar las salas; así que no habrá marcha atrás en este tipo de iniciativas», vaticinaba Manuel Gelmán, profesor de Secundaria que ayer tarde se tomaba un respiro cinéfilo para ver Perdida. Sonia, casualmente estudiante en el mismo instituto donde Manuel imparte las clases, se tomaba otro. Profesor y alumna no coincidirían en la sala porque la segunda optaba por Annabelle. «Entre semana es cuando mejor se disfrutan las películas de terror porque hay menos gente , no hoy, claro...», afirmaba con las ideas muy claras y la lección de Biología «más que aprendida».

En todos los casos, la pregunta se repite, viaja de boca en boca, pero no encuentra respuesta. ¿Por qué la Fiesta del Cine dura sólo tres días? La clave para hallar solución al acertijo tiene varias opciones. «Con la sala llena o vacía, se pierde dinero. La reducción del precio de la entrada obligaría a los exhibidores a llenar la sala el doble para seguir ganando lo que ganan ahora, que es bastante poco», según la FederaciónEspañola de Exhibidores.

Prácticamente todos los cines de España, 365 que suman 3.048 pantallas, se han unido a la promoción que, como novedad y para fomentar la participación, excluyen esta vez a los menores de 14 años y a los mayores de 60 de la obligación de acreditarse.

«Si el año pasado se recaudaron 507 millones de euros con 77 millones de espectadores, haciendo las cuentas, sale una entrada promedio de 6,50 euros. Si bajáramos la entrada a 3 euros, necesitaríamos 170 millones de espectadores para ganar lo mismo», explica Borja de Benito, de la Federación de Cines de España. «Y, evidentemente, es una quimera pensar que si hacemos una Fiesta del Cine cada semana vamos a tener la misma afluencia masiva que si la proponemos una vea al año», planteaba ayer Joaquín Gómez, de Cinesa. Así, mientras en los despachos el cine sigue siendo un dolor de cabeza, las salas, estos días al menos, están a rebosar.

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