Cinema Tomares cumple 46 veranos de películas bajo las estrellas

Abre las puertas de su patio con la misma ilusión que cuando era un niño. Cada tarde comienza a montar los veladores, saca las chucherías y comprueba el refrigerio de las bebidas. Rafael Cansino dirige este rincón cinéfilo tomareño desde hace ya 46 años y su única ilusión es poder seguir proyectando películas durante muchos más.

el 11 jul 2010 / 16:25 h.

Cinema Tomares es el único cine de verano que queda en el área metropolitana de Sevilla. Es un negocio humilde pero sobre todo familiar. En el enorme patio de 1.000 metros cuadrados de la calle Navarro Caro se encuentra esta joya única que, a juicio de Rafael, "deberían declararlo de interés local".


Toda la familia arrima el hombro en este proyecto. Su padre fue pionero en el pueblo montando el primer cine de invierno de la localidad, hace ya 53 años. Poco después nació su versión veraniega. Se mire a donde se mire, podemos encontrar a algún miembro del clan de Los Cansino. Pepi, hermana de Rafael, aún da con alegría la entrada en la taquilla y Toñi, su otra hermana, recibe amablemente a los espectadores ansiosos por entrar. Al fondo, subiendo unas estrechas escaleras en el trastero, se encuentra Rafael hijo con el proyector, siguiendo con la tradición de su padre y su abuelo. "Es mi mano derecha", afirma orgulloso Rafael, cruz de guía del Cinema. Cuñados, sobrinos y nietos también echan una mano en el ambigú que completa este cine.

Hacen falta tres factores para el éxito de Cinema Tomares: que haga buen tiempo, que la película sea buena y que el ambiente invite a quedarse. Eso es lo que trata de aportar la familia Cansino. Cervezas fresquitas, tapas, montaditos y chucherías. Todo bajo un techo de estrellas. Ese ambiente, que tanto congenia con la filosofía andaluza, se ha convertido en un elemento diferenciador respecto a las oscuras multisalas. "Por mucho dolby que tenga, estar sentado al aire libre en un velador no te lo ofrece otro cine".

Este patio ha traído muchas alegrías a Rafael y a su familia. Incluido el amor. Su padre organizó un concurso de disfraces de Marisol, al que acudieron decenas de niñas emulando a la protagonista de Un rayo de luz. El ganador conseguiría una entrada de cine gratis y un refresco. Lo que nunca imaginó fue que la ganadora, aquella chica con trenzas doradas, se convertiría en su esposa.

A este patio de butacas casero no han parado de lloverle millonarias ofertas de agentes inmobiliarios. Un local céntrico en el Aljarafe que podría haber hecho muy cómoda la vida de esta familia, "pero el dinero no lo es todo en la vida". Rafael afirma no ser un hombre de grandes negocios ni de dinero. Sólo trata de disfrutar con su afición, que espera poder seguir ejerciendo mucho tiempo.

Uno de sus proyectores sigue siendo de carbón. No temen a la tecnología digital, ni al 3D. Saben que lo que ofrecen es difícil de superar y que eso el público lo agradece. Es algo más que una película, que una tapa o unas palomitas. Es un rincón mágico en el municipio de Tomares cuyo espíritu mantienen intacto los Cansino.

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