Cultura

Cita con la 'Suite Sevilla' de Riqueni y Gallardo

el 16 sep 2009 / 07:24 h.

Es probable que no haya un escenario natural más hermoso que el de los jardines del Real Alcázar para escuchar un concierto de guitarra, clásica o flamenca. Hacía años que no paseábamos por este histórico vergel y lo hicimos la noche del martes para escuchar la 'Suite Sevilla' de Riqueni y Gallardo a través de dos guitarristas chilenos, el flamenco Carlos Pacheco y el clásico Marcelo de la Puebla, poco conocidos en el mundo del flamenco.

Marcelo de la Puebla, el guitarrista clásico, hijo de una pianista danesa y un guitarrista popular chileno, es un experimentado músico con una trayectoria artística jalonada por muchos éxitos y una exigua pero interesante discografía en la que destaca su obra sobre Vicent Asencio. Tiene una técnica depuradísima.

Carlos Pacheco, el flamenco, por distinguirlo del anterior -porque no es muy flamenco que digamos-, es del sur de Chile y da clases de guitarra en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba. Su pulsación es débil y le falta emoción a su toque.

El motivo de este concierto era recordar una bella obra musical creada por dos fenómenos sevillanos, Rafael Riqueni y José María Gallardo. Ambos grabaron a principios de los 90 'Suite Sevilla', el encuentro de dos genios de la guitarra a quienes el destino separó pronto.

Riqueni sobrevive en Madrid dando clases particulares y Gallardo no para de girar por el mundo llenando teatros. Aunque los clásicos han bebido siempre en los flamencos y éstos en aquéllos, está claro que son mundos distintos. La guitarra clásica precisa de una mínima preparación para disfrutarla; en cambio, la flamenca es capaz de emocionar al más neófito, porque es una emoción distinta, quizá menos cerebral que la que produce una pieza de Tárrega, Huertas o Pujol.

Aunque el concierto fue bonito y tuvo sus pinceladas emotivas, ayudó poco comprobar enseguida que ni Pacheco es Riqueni, ni Marcelo de la Puebla es Gallardo. Ambos conocen la Suite Sevilla y aman esta obra. Esto último es lo más importante, porque sólo puede transmitir emoción aquello que se interpreta poniendo el alma.

'Suite Sevilla', con claras referencias a la 'Suite Iberia' de Albéniz, es una obra de una belleza musical increíble, aunque algo lenta y sin piezas adecuadas para el lucimiento del guitarrista. En la parte clásica, destaca la pieza 'Amargura', de Font de Anta, que interpretó bien Marcelo de la Puebla, adaptándola a su manera; en la flamenca, la farruca 'Plegaria por la Judería sevillana', ejecutada por Pacheco.

En líneas generales fue un concierto correcto, sin grandes momentos, pero con la mínima calidad exigible en una ciudad como Sevilla y en un marco como el del Real Alcázar.

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