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Ciudadanos anónimos y clase política dan su adiós a Calvo Sotelo

Lo dijo el presidente del Gobierno, y resumió el sentir del país y su clase política: "Hoy es un día para que la democracia llore a alguien que dejó mucho empeño para que vivamos en un país de libertades". La imagen fue la del Rey, muy emocionado, honrando a Calvo Sotelo. Foto: EFE.
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el 15 sep 2009 / 04:15 h.

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Lo dijo el presidente del Gobierno, y resumió el sentir del país y su clase política: "Hoy es un día para que la democracia llore a alguien que dejó mucho empeño para que vivamos en un país de libertades". La imagen fue la del Rey, muy emocionado, honrando al ex presidente Leopoldo Calvo Sotelo.

Los Reyes, el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, y las más altas autoridades del Estado, todos de riguroso luto, dieron ayer su último adiós al ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo en el Congreso de los Diputados, donde hasta hoy estará instalada la capilla ardiente y ante la que ayer desfilaron cientos de ciudadanos.

El féretro con los restos mortales del segundo presidente de la democracia fue recibido en las puertas del Congreso por José Luis Rodríguez Zapatero y su esposa, Sonsoles Espinosa, además de por los titulares del Congreso y del Senado, José Bono y Javier Rojo, respectivamente. Junto a las escaleras del Congreso también esperaban a los familiares de Calvo Sotelo la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, y el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Félix Sanz Roldán.

Los restos mortales fueron introducidos por la Puerta de los Leones, "por la puerta grande" de la Cámara, según resaltó Bono, y a hombros de militares, que le rindieron un homenaje. De esta manera se le dio más solemnidad al acto, ya que esta puerta sólo se abre una vez al año para la inauguración oficial de las Cortes.

Visitas. En la calle, más de 200 personas aguardaron la apertura de la capilla ardiente a lo largo de la Carrera de San Jerónimo para despedir a quien fue presidente del Gobierno español por un corto periodo de tiempo -entre febrero de 1981 y diciembre de 1982-, pero que debutó en el cargo afrontando el golpe de Estado del 23-F de 1981. Los ciudadanos rindieron así homenaje a quien, como recordó el presidente del Senado, "supo estar a la altura de las circunstancias". Ahora "disfrutamos de un país maravilloso gracias a personas como él", apostilló.

Ante los pies del féretro, rodeado de coronas de flores, los ciudadanos se paraban brevemente, mientras la viuda, Pilar Ibáñez-Martín, y sus hijos, que se situaron en un lateral del salón, recibían el pésame de las numerosas personalidades que se acercaron al Congreso.

Junto al féretro, cubierto por la bandera española y flanqueado por soldados de los tres Ejércitos y por agentes de la Guardia Civil, se colocó el Collar de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, la más alta condecoración del Estado, que le impuso un emocionado don Juan Carlos en un acto en el Salón de los Pasos Perdidos, al que asistió junto a doña Sofía y los Príncipes de Asturias.

Además de la casi totalidad de los ministros del Gobierno, dieron el pésame a la familia el ex jefe del Ejecutivo José María Aznar, mientras que otro ex presidente, Felipe González, no pudo acudir ya que se encuentra fuera de España.

El líder del PP, Mariano Rajoy, ensalzó el papel que desempeñó Calvo Sotelo para recuperar la "normalidad" en una de las etapas "más complicadas de la historia de España", una visión que compartió el presidente fundador del PP, Manuel Fraga. Ya por la tarde, el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ofició un responso por el alma del ex presidente, el primero de la democracia que fallece.

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