Economía

Cívica coge posición en el ‘sprint’ bursátil

En junio tendrá cerrado el ajuste laboral y la integración de Cajasol.

el 17 mar 2011 / 20:59 h.

Ser de los primeros, si no el primero, en llegar a bolsa y en presentarse con los deberes hechos ante los potenciales inversores, sean éstos particulares o fondos extranjeros. Se trata de una máxima que se ha impuesto dentro de Banca Cívica, el Sistema Institucional de Protección (SIP o fusión fría) que aglutina a Caja Navarra, Cajasol, Caja Canarias y Caja Burgos.

Por un lado, la asignatura de la cuestión laboral. Fuentes sindicales dijeron a este diario que se acaba de abrir el periodo para la adhesión voluntaria al plan de prejubilaciones en Cívica (1.100, de ellas alrededor de la mitad en la entidad sevillana). El margen temporal expira el día 7 de mayo, cuando se sabrá si se alcanza esa cifra de empleos sobrantes -los trabajadores con 55 años o más se podrán acoger y conservarán el 83,5% de su salario bruto, aunque cada una de las cajas que integran la alianza podrá rebajar la edad mínima a 54-.

Las fuentes agregaron que si el tope se cumple, la cuestión laboral quedaría resuelta en junio, mes que se antoja clave en el SIP habida cuenta de que los directivos aspiran a tenerlo todo listo para que el estreno en el parqué se produzca en julio -fuentes del consejo de administración creen apurados los plazos, aunque no imposibles-. Si no fuera así, habría que esperar a otoño, tras las vacaciones de agosto, y toparse de frente con el rosario de cajas de ahorros que también tienen previsto captar capital a través de la bolsa.

De hecho, apostillan fuentes financieras, otro SIP, Bankia -liderado por Caja Madrid y Bancaja, junto con las cajas Insular de Canarias, Laietana, Ávila, Segovia y Rioja-, ha cogido carrerilla, al designar ya a los bancos internacionales que asesorarán a la entidad en el proceso de desembarco en el mercado bursátil español.

Eso sí, también reconocen la rapidez de la integración de Cajasol en Banca Cívica -hay que recordar que no arranca de cero, como Bankia, sino que parte del trabajo ya estaba hecho y, no en vano, desde enero pasado posee clientes propios y lanza sus propias emisiones de deuda-. Tanto que, añaden, "todo" podría estar para finales de la primavera. ¿Y qué es todo? El traspaso a la sociedad central del SIP (el banco) de todos los activos y pasivos de la caja sevillana, que consolidará balance y negocio financiero con sus socias en esta alianza.

Para el ciudadano poco cambiará, pues la marca Cajasol no desaparece -sí incluye en su logotipo la referencia Banca Cívica, como se constata ya en la publicidad y en los eventos que patrocina la caja presidida por Antonio Pulido-, pero el dinero de sus cuentas y créditos irá al saco común que es Cívica.

Mientras, los trabajadores sí tendrán un cambio, dado que en las nóminas aparecerá como pagador Cívica, y no Cajasol, aunque los derechos laborales quedarán intactos, indicaron fuentes sindicales. Los cierres de oficinas (búsqueda de más productividad y eficiencia) se encuentran también en marcha -la estimación es de 120- y tanto los planes para las sucursales como para el ajuste de plantilla se esperan ejecutar por completo este año -en principio, eran dos ejercicios, éste y 2012-.

El valor. Una de las claves aún por resolver es cuánto valdrá Cívica en bolsa y, por tanto, a qué precio de partida se colocará la acción en el parqué. Se trata, indican fuentes financieras, de las ecuaciones que más tarde se despejarán. Nadie quiere adelantar números, pues sería darles pista a los competidores.

La entidad que copreside Antonio Pulido pretende colocar en bolsa entre un 25% y un 40% de su capital. Según el Banco de España, las necesidades que tiene para cumplir con las nuevas exigencias (capital principal o core capital) se elevan a 847 millones de euros.

Esta cantidad es para alcanzar el core capital del 10% -el declarado es del 8,1%- que le viene impuesto por el supervisor. Eso sí, una vez que debute en el parqué y consiga ese importe, el requisito bajará al 8%. ¿El dinero captado demás? Constará como financiación adicional, que es al fin y al cabo lo que se pretende colocando las cajas en bolsa, una menor dependencia de los mercados internacionales.

Esos 847 millones podrían situar el porcentaje de capital en bolsa en la banda intermedia, es decir, en torno al 30%-35%, siendo por tanto la capitalización en el parqué de entre 2.500 y 3.000 millones de euros. Sin embargo, llegar al 40% sería la opción más plausible, toda vez que, sin perder control sobre las decisiones adoptadas dentro del consejo de administración -donde los nuevos inversores, caso de tener un porcentaje significativo, habrán de tener cabida con voz y voto-, el valor Cívica se hace más atractivo, más interesante para el minorista.

Por lo demás, el reciente decreto de capitalización de las entidades españolas no detalla qué hacer con las asambleas de las cajas integrantes de los SIP, caso de Cajasol. Su papel, admiten incluso en los sindicatos, será cada vez más "testimonial".

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