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Cívica no despeja sus planes de boda a un mes de expirar el plazo

La entidad insiste en ‘coquetear' con la soltería a pesar de que quedan pocas piezas para mover.

el 29 feb 2012 / 12:24 h.

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Pese a la insistencia de la prensa, dejaron claro que no hablarían de otra cosa que no fueran los resultados, y así lo hicieron. El retrato del futuro, hacia el que sólo cabe caminar en solitario o en pareja, sí está perfilado, pero nada revelaron al respecto. Eso sí, entre las opciones para el matrimonio, Banca Cívica considera que tiene una "buena posición de partida" porque, sostiene, los números la avalan.

Los copresidentes, Antonio Pulido y Enrique Goñi, presentaron ayer en Madrid las cuentas de ese grupo de cajas de ahorros -integrado por Cajasol, Caja Navarra, Caja Canarias y Caja Burgos- correspondientes a 2011, un ejercicio saldado con 183,49 millones de euros de beneficio, un 6,49% interanual menos.

A tenor del volumen de provisiones (reservas o colchón anticrisis) afrontado, las nuevas exigencias oficiales de capital cumplidas, los costes de la integración y, por supuesto, los estragos de la difícil coyuntura económica actual, la evolución de la entidad fue tildada como positiva por parte de ambos ejecutivos.

Antes de hablar de números, la estrategia para 2012. Cívica, al igual que el conjunto de la banca española, es una pieza más en un tablero, el de las cajas de ahorros, que aguarda aún dos movimientos magistrales. El primero, la solución que se le busque a Bankia, que aquí es reina, puede desplazarse hacia cualquier sitio. Y el segundo, quién se adjudicará la catalana Unnim, puja cuyo resultado se conocerá en breves fechas. Cuando ambas piezas se coloquen en sus casillas, turno para que el resto juegue una partida cada vez con menos opciones.

¿Qué hará Banca Cívica? "Lo mejor para su solvencia y, dado que es ahora un banco cotizado, para sus accionistas". Ni Pulido ni Goñi se menearon de estas palabras, aunque tuvieron que reconocer que el retrato tiene ya su diseño. No tiene más remedio que tenerlo, habida cuenta de que el plazo definitivo para configurar el nuevo mapa financiero nacional finaliza el día 31 de marzo y tan sólo dos semanas después el Banco de España impartirá o no su bendición.

¿Y puede la entidad caminar sola? Dijeron que sí, tiene capacidad. ¿Hay negociaciones con otras entidades? También, todo el mundo habla con todo el mundo, expresión socorrida. ¿Criterios? Ganar fortaleza, pensar en los accionistas y tener presente que los beneficios contabilizados en 2011 y el niveles de solvencia constituyen un buen punto de partida para cortejar o, dicen sus directivos, seguir soltera.

Sea como fuere, lo que sí está despejada ya es la estrategia económica del grupo, cuya sede social se ubica en Sevilla, para 2012 con independencia de sus movimientos en el tablero financiero. En efecto, este año queda marcado por los retos de la eficiencia, con recortes de plantilla, clausura de oficinas y rebaja de gastos administrativos, y de la consecución de unos beneficios que superen los 280 millones de euros para poder cumplir los nuevos requisitos de reservas y capital sin mermar el atractivo de la retribución (reparto de dividendo) al accionista. Y desinversiones empresariales abundantes.

En concreto, para finales de 2013 el objetivo es situar la ratio de eficiencia -esto es, la relación entre cuánto se ingresa y cuánto se gasta, siendo mejor cuanto más pequeño es el porcentaje- en un 50%, frente al 62,5% con que cerró diciembre.

De hecho, la tasa mejoró un 25% desde el 84,1% de 2010, gracias, fundamentalmente, al ajuste laboral -la plantilla menguó un 12,54%, hasta 7.800 empleados- y el cierre de sucursales (157 para quedar en 1.394). En cuanto a las previsiones de ganancias, y pese al nuevo escenario de recesión que se abre en España, Goñi quiso espantar dudas puesto que, según apuntó, en los resultados de 2011 ya se comenzaron a recoger los primeros frutos tanto de la reestructuración como de las sinergias de grupo, que serán aún mayores en el ejercicio ahora en curso.

En la cuenta de resultados de 2011 resaltan tres claves. Por un lado, la fuerte caída del margen de intereses (beneficio reportado por el negocio tradicional bancario de prestar y remunerar el dinero), que fue del 29,38%. Los porqués principales: la bajada de los tipos de interés y el coste de la guerra de depósitos. Por otro, las comisiones cobradas totales subieron, exactamente el 6,05%. Y por último, los gastos de explotación (personal y administrativos) se redujeron un 5,42%.

Y ahora, atención a las ratios que, en esta crisis, más miradas financieras despiertan. La tasa total de morosidad escaló al cierre de diciembre al 6,35%, frente al 4,59% anterior, y la crediticia se elevó al 7,93% (4,59% un año antes). En ambos casos, por debajo de la media.

¿El futuro de la copresidencia de Banca Cívica? De eso Pulido y Goñi tampoco hablaron.

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