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Clausurada la panificadora en la que trabajaba el inmigrante que perdió un brazo

La medida se ha adoptado tras conocerse el accidente y las condiciones laborales del trabajador, que fue incluso abandonado por su jefe tras el suceso junto a un hospital.
> Otros tres trabajadores ilegales

el 16 sep 2009 / 04:09 h.

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La panificadora en la que trabajaba sin contrato el inmigrante boliviano que perdió un brazo durante su jornada laboral ha sido clausurada. Esa medida se ha adoptado tras conocerse el accidente y las condiciones laborales del trabajador, que fue incluso abandonado por su jefe tras el suceso junto a un hospital.

El vicepresidente segundo del Gobierno valenciano y consejero de Economía, Hacienda y Empleo, Gerardo Camps, destacó ayer que la empresa de Real de Gandía (Valencia) en la que trabajaba el inmigrante boliviano Franns Rilles Melgar se encuentra "paralizada" porque "las cuestiones técnicas eran muy deficientes", fundamentalmente carencias eléctricas, "probable causa del accidente que sufrió el trabajador", apuntó el consejero. Éste manifestó que "el día siguiente" al del suceso "ya se había personado la Inspección de Trabajo" en las instalaciones de esta firma.

Asimismo, el responsable autonómico consideró "absolutamente reprobable y condenable" la actitud del empresario, que no tenía dado de alta a este trabajador en la Seguridad Social y que lo dejó solo en las proximidades del Hospital de Gandía. Actualmente se recupera en un centro hospitalario de Valencia.

El consejero destacó que además de la Inspección de Trabajo, la "Fiscalía también está actuando" porque, según explicó, "aquí no estamos sólo ante una falta de medidas de seguridad sino también ante un probable delito que haya podido cometer el empresario".

La Fiscalía de Siniestralidad Laboral de Valencia ya ha pedido los informes a la Guardia Civil y a Inspección de Trabajo para investigar lo ocurrido con el trabajador, para determinar en qué delitos pudieron incurrir los jefes de este joven, de 33 años.

Con los informes, la Fiscalía decidirá qué actuaciones adoptar para esclarecer este asunto y determinar las posibles responsabilidades, indicaron fuentes cercanas a la investigación, quienes aseguraron que por este caso se ha interesado también el fiscal de Sala de Siniestralidad, que ha pedido hacer un seguimiento puntual por parte del ministerio público.

La Guardia Civil ya detuvo la semana pasada a los dos jefes del joven, hermanos propietarios del horno, por un delito contra los derechos de los trabajadores, ya que, supuestamente, tenían trabajando a su cargo a personas sin ningún tipo de contrato. El joven herido, que llevaba en la empresa algo más de año y medio, denunció que trabajaba 12 horas al día por 700 euros.

En el momento del accidente, este joven trabajador se encontraba amasando 40 kilogramos de harina y, cuando se le cayó un plástico, se le quedó enganchado el brazo izquierdo en la máquina. Según el relato de su hermana, "perdió el brazo, pero la máquina podía haberle tragado si no la hubiera apagado".

Regularización. Ante la gravedad de los hechos, la secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, Consuelo Rumí, indicó ayer que el Gobierno estudiará la posibilidad de regularizar a este inmigrante. Rumí Ibáñez, explicó que "la ley contempla situaciones como ésta, donde se puede estudiar la posibilidad de la documentación en función de razones humanitarias", indicó.

La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ya solicitó ayer que se le conceda el permiso de trabajo, a través del arraigo social.

Mientras tanto, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, manifestó ayer que "debe recaer todo el peso de la ley" sobre el empresario que, presuntamente, no asistió a este inmigrante. A estas palabras se unieron también las de CCOO-PV que presentó ayer una denuncia en los juzgados de Gandía para que se investigue lo ocurrido. En la denuncia se recoge la información aportada por el afectado, por la familia de éste, y por la declaración que prestó ante la Guardia Civil tras el accidente.

Asimismo, el presidente de Unión Sindical Obrera (USO) y Sotermun, Manuel Zaguirre, criticó al empresario por tirar el brazo del trabajador a la basura después de que éste sufriera el accidente.

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