Cofradías

Clausurada la parroquia del Polígono a causa de la lluvia

La hermandad estudiará un posible traslado tras el informe técnico

el 16 feb 2010 / 15:43 h.

La parroquia de San Ignacio de Loyola presentaba ayer varios charcos por las filtraciones provocadas por la lluvia.

La hermandad del Polígono está viviendo una situación de incertidumbre a causa de las últimas lluvias. De momento, la corporación se ha visto obligada a suspender el Quinario al Señor Cautivo y Rescatado -que comenzaba anoche- dadas las filtraciones que está sufriendo la parroquia y que han provocado su cierre cautelar.

La imagen que presentaba el templo de San Ignacio de Loyola a primera hora de ayer era desoladora: charcos, cubos para las goteras y hermanos que achicaban el agua acumulada en el interior de la parroquia. Una situación que llevó a la junta de gobierno y al párroco, Pedro Fernández Alejo, a tomar la decisión urgente de suspender todos los cultos previstos para esta semana, pues según el propio párroco "no se puede permitir que los hermanos vayan a escuchar misa con un paraguas".

Aunque no ha sufrido ningún daño, la imagen del Señor Cautivo y Rescatado se encontraba en el altar mayor para la celebración de sus cultos, precisamente la zona más afectada por estas filtraciones. En este sentido, la hermandad estudió anoche la posibilidad de trasladar al Señor a la capilla Sacramental -lugar habitual de la imagen- que, por el momento, no se ha visto afectada por la incidencia del agua.

"Ya estuvimos a punto de tener que suspender la Misa del Gallo", aseguró Fernández Alejo, consciente de que el problema de las filtraciones no es algo nuevo en la parroquia. Al parecer, la entrada del agua "comenzó en el crucero del techo", por el que se ha ido filtrando la lluvia, acumulándose entre la cubierta y el sobre techo de madera de la iglesia. "Las maderas están engordadas y no sabemos qué cantidad de agua hay", señaló Fernández Alejo, consciente de que hasta que no cesen las lluvias no se podrá solucionar el problema. El párroco insistió en que "ahora mismo no hay peligro", pero si la lluvia persiste "la madera podría ceder".

A lo largo del día, el hermano mayor y el párroco mantendrán una reunión con un técnico del Arzobispado para valorar el alcance del incidente antes de tomar una decisión respecto a un posible traslado de sus titulares a otro templo. "La capilla-almacén no se ha visto afectada por la lluvia, pero hasta que no hablemos con el técnico no determinaremos qué hacer con los próximos cultos y con la estación de penitencia del Lunes Santo", señaló el hermano mayor, Manuel Márquez.


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