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Clausuran un gimnasio en El Cerro que llevaba tres años esperando la licencia municipal

El dueño asegura que ha realizado una “gran inversión” en acondicionar el local. Las 115 usuarias planean celebrar“una clase-protesta” en la Plaza Nueva.

el 10 dic 2013 / 22:09 h.

Javier Lorenzana todavía no da crédito a lo que le ha sucedido en las últimas semanas. Este empresario de 32 años decidió montar en febrero de 2011 un negocio relacionado con la salud y la belleza. En el número 20 de la calle Galicia, en el barrio del Cerro del Águila, abrió un gimnasio –Curves Hytasa, una franquicia de la firma americana dirigida al público femenino–, después de desembolsar “casi 130.000 euros” en acondicionar el local en temas de insonorización, “tal y como indicaron desde Medio Ambiente [por la delegación municipal] para evitar cualquier protesta o denuncia por ruidos u otros motivos” que pudiera hacer peligrar la continuidad del establecimiento. Lorenzana reconoce que abrió “con la licencia de apertura en trámites”, un requisito que, por entonces –fuera de la recién instaurada norma de las licencias express–, solía demorarse en el tiempo y “llegar con la actividad ya empezada”. Pero hace dos semanas, dos técnicos de Medio Ambiente y dos policías locales –prosigue en su relato– se personaron en el gimnasio para precintarlo por “estar abierto y en funcionamiento incumpliendo la resolución” que alude a la pertinente licencia de apertura, según consta en el acta de precinto del Ayuntamiento con fecha 27 de noviembre de 2013. Al parecer, según apunta el responsable del local, una antigua trabajadora que había montado un gimnasio similar a 500 metros le había denunciado. La clausura provoca que las 115 usuarias dejen de recibir los ejercicios previamente contratados y, lo peor, que las tres monitoras vayan al paro. El enfado de Javier empieza a dispararse: “No es justo que a un joven empresario que se está ganando la vida y dando trabajo a los sevillanos le cierren el negocio de manera injusta, cuando he realizado todos los trámites y llevo casi tres años reclamando una licencia que no llega por atasco municipal”, exclama Lorenzana. En estas dos semanas, los trabajadores del gimnasio no han podido acceder al local a recoger sus pertenencias y el dueño debe pagar una multa de 6.000 euros. “He ido a Medio Ambiente a preguntar por mi licencia y me dicen que puede tardar tres días, tres semanas o tres años, y, la verdad, no puedo esperar más. ¿Esta es la ayuda que dan a los emprendedores?” Las clientas, por su parte, se solidarizan y preparan “una clase-protesta” para la semana que viene en la Plaza Nueva. El Ayuntamiento responde que la documentación era “incompleta” Desde la Delegación municipal de Medio Ambiente se matiza, por su parte, que el gimnasio “carece de certificado ambiental” por lo que tras haberse realizado una inspección y no tener la licencia por este requisito “se procedió a su clausura”. Fuentes municipales inciden en que la documentación presentada era “incompleta” al no estar dicho certificado. Algo que el propio Javier Lorenzana niega tajantemente al asegurar que “todos los papeles están bien”. El responsable del gimnasio lamenta además que se pongan “tantas trabas” y dice que “en el acta de precinto no se detalla el certificado ambiental”. A ello añade que ha tenido que “insonorizar el local como dice la ley, con unos decibelios como si se tratase de un discopub”.

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