Local

Cocina de primera con aires de siempre

Sólida gastronomía, magnífico servicio y vinos de altura en un tradicional establecimiento

el 21 sep 2012 / 11:51 h.

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El local es una venta de siempre que cuenta con una cocina excelente servida en ambientes diversos.

Más cerca que algunos barrios de Sevilla, sin embargo podemos disfrutar de la comodidad y ambiente de una venta de carretera con unos productos de gran altura, campos frutales y de algodón que rodean la zona norte de Sevilla y que se ven desde la puerta de la Venta El Mármol. Dentro nos recibe una buena barra donde degustar una fría Cruzcampo, bien tirada en vaso de sidra, junto a una tapa a elegir, de la variada y sugestiva carta que se nos ofrece, como un magnífico jamón (2 euros) y una caña de lomo (3 euros) de Denominación de Origen Huelva, o ese queso de la sierra gaditana que tanto se lleva últimamente, el de la cabra Payoya (3 euros).

De cocina podemos probar desde una ensaladilla de gambas (2 euros) hasta unas originales y sabrosas empanadillas de morcilla de Burgos (2 euros), aunque la nómina de tapas abarca a más de 30 referencias, de pescado -como el pescado frito, las huevas, bacalao en diversas preparaciones-; o también de carne, como venao en salsa (2 euros), las costillas al Mármol (2 euros), el pollo al Sancho (2 euros) o la tradicional carne con tomate (2 euros).

La actual gerencia de la venta se hizo cargo del negocio en junio de 2002, o sea, acaban de cumplir 10 años, donde los hermanos Sánchez hacen un esfuerzo día a día por dar lo mejor y procurar la excelencia, como se demuestra en detalles como su pollo de corral, con el que hacen un arroz de categoría, pero hay que encargarlo una semana antes, para tener y matar el pollo adecuado. También hacen arroces de carabineros, bogavante, menudillos, perdices y otros tipos de arroz.

Tras la barra un patio al aire libre, pasamos por un primer comedor donde se trabajan los menús del día y llegamos a un segundo comedor que, podríamos decir, es el santa sanctorum de la Venta El Mármol y una verdadera capilla de admiración al maestro de La Puebla del Río, Morante de la Puebla. Unos burladeros compartimentan el espacio, cuyas paredes están decoradas con algunas cabezas de toros, fotos del maestro y del ambiente taurino. Por cierto, y hablando de buenos vinos, en las mesas vecinas dos magníficas botellas, Abadía Retuerta Selección Especial, de Sardón de Duero y un gran Tomás Postigo, el creador de Pago de Carraovejas, ahora con bodega propia en Peñafiel y las copas de servicio impecables. En la carta de vinos otras etiquetas de calidad garantizada, como los riojanos Muga, Luis Alegre, Allende, Sierra Cantabria o las magníficas reservas especiales de Castillo de Ygay y Marqués de Vargas, o de otras zonas como Toro, Somontano e incluso, la sierra de Cádiz con un muy agradable Finca Moncloa de Arcos de la Frontera.

Probamos una anchoas de talla XXL (2 euros unidad), sobre un panecillo tostado con aceite de oliva, deliciosas e increíblemente bien conjuntadas con el tinto Tomás Postigo Crianza 2009. Original un plato mar y montaña, habitas con puntillitas guisadas (10 euros), un puntito saladas, muy agradables de textura. Y si hablamos de armonía con el vino en cuestión, nada mejor que un revuelto de setas con presa y mermelada de castaña y huevos de codorniz (12 euros), normalmente realizado también con huevos de gallinas de corral, se remata con taquitos de jamón, muy buen contrapunto el de la mermelada de castaña, un plato que sabe a sierra andaluza.

Pero el plato fuerte del día, literalmente, fueron unas chuletillas de cordero tiernas y jugosas y un magnífico buey gallego a la piedra, con buen acompañamiento de patatas fritas caseras con corte panadero, la carne en su punto, sabrosa y muy tierna, con sus escamas de sal Maldón resaltando el sabor. Y el Tomás Postigo creciendo, que bueno todo y que bien atendido por Antonio Sánchez.

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