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Cofrades con hambre

No, por mucho que quiera ser moderado lo puedo conseguir, las copas (de pescue, claro, y entendiendo por copas, además, las cocletas, el chópped, el queso blando, el salami y la tortilla española) en las cofradías no acreditan más que casi toda la gente que va a la conferencia...

el 15 sep 2009 / 19:29 h.

No, por mucho que quiera ser moderado lo puedo conseguir, las copas (de pescue, claro, y entendiendo por copas, además, las cocletas, el chópped, el queso blando, el salami y la tortilla española) en las cofradías no acreditan más que casi toda la gente que va a la conferencia, a la proyección, a la ponencia o al curso de sonidos de llamadores u oledores de inciensos, está profundamente canina, vamos, que se comen al mismísimo Falete a la romana o empanao. El manduqui es el gancho o pretexto para atraer a la gente a actos; pero si éstos son de categoría, en absoluto hará falta incentivar al pueblo de cirio para que acuda.

El cirio (o la cruz) desgasta tela y, además todo el año, y por ello, a las 22.30 o 23.00 horas de la noche, es decir, a las ocho horas del almuerzo y del trabajo a la iglesia o a la casa hermandad, después de aguantar el rollazo de un médico amigo del hermano mayor, de lo malo que es la droga, de un abogado, el tostón de que el Derecho Canónico, las normas y las reglas son adaptables y compatibles, o un repipi niñito/a del grupo joven recitando ripios, las criaturitas que aguardan, matan por un botellín helado y una loncha de mortadela cordobesa con picos. Hagan la prueba, pongan el seje o la pechá de comé antes del acto y ya verán cómo los que se quedan al mismo son: el hermano mayor, media junta, la otra se ha pirado por la jeró o a la francesa, la mujer del conferenciante y el pesao de las preguntas en el coloquio.

José María Font es abogado.

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