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Colegio privado a cualquier precio

La alta demanda obliga a usar chalés, caracolas y centros comerciales como aulas.

el 13 nov 2009 / 09:04 h.

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¿Sería capaz de pagar 500 euros al mes para que sus hijos se formen en unas caracolas y al lado de unas obras? Más de uno diría que ni hablar, pero bien es cierto que hay padres que, a pesar de estas condiciones, sí estarían dispuestos a tirar de billetera por la calidad del profesorado y el renombre que tenga un colegio privado como los que hay en la Gran Sevilla.

Los padres, en un deseo irrefrenable, buscan la mejor educación para sus hijos y muchos lo hacen al abrigo de la enseñanza privada. La demanda está disparada hasta tal punto que los promotores se ven obligados a aceptar alumnos incluso antes de colocar la primera piedra de sus instalaciones. Y, así, improvisan sus aulas en el mejor sitio que encuentran: un centro comercial, unos chalés o incluso caracolas, una fórmula esta última abiertamente criticada cada vez que la administración pública la lleva a la práctica.
Espartinas es testigo principal del efecto generado por este aluvión de peticiones.

El colegio privado Saint George y los dos de Attendis prevén inaugurar sus instalaciones en septiembre de 2010, pero las clases arrancaron hace dos meses en sedes provisionales.Optó por alquilar ocho chalés en la urbanización Viña de Espartinas -cercanos al lugar donde irán sus centros escolares- que acondicionó para impartir clases a 200 alumnos de infantil. Y, sin embargo, los padres siguen acudiendo para que sus hijos participen en el proceso de selección. "En septiembre no se ha parado de hacer entrevistas", comenta Marta Escolano Picó, directora del colegio privado Adharaz.

Si Attendis se aloja en chalés, el Saint George forma en el centro comercial Santa Ana, cedido por el Ayuntamiento de Espartinas hasta que se culminen las obras del centro escolar, que irá junto a la plaza de toros. Pese a que sea un centro comercial, este año ya van inscritos 90 pequeños. La razón que exponen es clara: la calidad. Desde el centro escolar defienden que son el único de Sevilla que forma siguiendo al dedillo el sistema británico. Y eso, para muchos, supone un atractivo, más allá de la ubicación e incluso de un precio elevado, que eso sí, está sometido a rebajas si cumplen requisitos como ser antiguos alumnos, familia numerosa o inscribir a más de un miembro.

Pero ninguno de estos dos casos de Espartinas llega al extremo del colegio privado Británico de Bollullos de la Mitación, conocido antes como Britannia, donde más de un centenar de pequeños reciben clases en caracolas. La obra del colegio privado se paralizó en noviembre de 2008. Pese a ello, los padres siguen abonando una cuota mensual, además de una fianza que se fijó en su día en 1.800 euros. Después de varios meses de bloqueo, la construcción del mismo, situado en los pinares de La Juliana, se ha retomado con idea de inaugurarlo.

Pero a diferencia de otros casos, en ese camino ha dejado a un grupo de padres molestos, que incluso retiraron a sus hijos del centro escolar en busca de otro que le ofreciera los servicios que exigían. Chalés, centros comerciales y caracolas, pero al fin y al cabo son colegios privados, entendidos como la crème de la crème por los padres.

Lo reflejan hasta las encuestas. La última data de finales de 2008 y es clara al respecto: casi la mitad de los españoles (48,8%) escogerían un colegio privado o concertado en el que escolarizar a sus hijos.Ese estímulo viene generado por la concepción de colegio privado. Formación bilingüe, nuevas tecnologías y atención individualizada figuran siempre en su oferta, además de defender que suponen un salto de calidad en la labor docente. Y qué padre no quiere lo mejor para sus niños, aunque se tenga que enfrentar a una cuota mensual y una fianza -o donativo voluntario según el lugar- que va de entre 1.500 y 2.500 euros.

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