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Collegium 1704: joya del festival

el 28 mar 2012 / 11:37 h.

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La solista Amandine Beyer es una de las intérpretes más dotadas en lo que respecta a la ejecución de música antigua con violín barroco. En esta nueva comparecencia sevillana vino acompañada por su grupo, Gli Incogniti, una formación que tiene sus referentes sin disimulo en conjuntos como Accademia Bizantina e Il Giardino Armonico. Sus versiones de las páginas de Vivaldi nos parecieron aguerridas y arrojadas, hasta un tanto antojadizas (...ese Adagio marcado leído como Allegro del Otoño). Pero puede valer cuando de lo que se trata es de contarnos otra vez Las cuatro estaciones. Y Beyer, ya la conocíamos, desplegó el palpitante y algo oscuro, dramático sonar de su violín dando una lección como las que solo los más grandes saben dar.

Podemos presagiar que el Concierto -en mayúsculas- de este FeMAS bien podrá ser el que el conjunto checo Collegium 1704 ofreció en la Catedral el sábado 24 con un monográfico Zelenka en los atriles, ese compositor patrio cuya música, por descubrir, nos parece más bella cuanto más atención le prestamos. El director, Václav Luks, rubricó una muy teatral versión de la Misa de Santa Cecilia y un agresivo a la par que arrebatador Miserere, acaso una de las páginas maestras de todo el barroco. En lo instrumental fue una lectura intensa y nítida -en un término medio entre el carácter (musical) mediterráneo y el germano- y en lo vocal, el Collegium Vocale 1704 se adecuó con naturalidad a los pentagramas.

No tenía más remedio que sufrir una indisposición la soprano Patricia Paz en el concierto que ofreció junto a Canto Divino. Sólo así se explica que una voz de timbre tan hermoso y delicado y tan en estilo, arrastrara tantas impurezas de fraseo, legato, modulación y emisión, llegando en ocasiones a ser inaudible. Por su parte, Ruth Rosique y Dani Espasa al frente del conjunto Vespres d'Arnadí cerraron la semana. La encantadora soprano lució una voz llena de virtuosismo y tan generosa en agilidades que se quedó en la frontera de la coloratura belcantista sin perder en estilo.

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