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Cultura

Comedia facilona

Lugar: Lope de Vega, 15 de enero. Obra: Cancún. Texto: Jordi Galcerán. Dirección: Gabriel Olivares. Interpretación: María Barranco, Vicente Romero, Francesc Albiol, Aurora Sánchez. Calificación: Dos estrellas.

el 18 ene 2015 / 13:07 h.

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Con respecto a las artes escénicas, el siglo XXI comenzó en nuestro país con una nueva apuesta por el teatro de texto. Gracias a ello ha emergido una nueva generación de dramaturgos, como Jordi Galcerán, quien con esta propuesta nos demuestra su dominio de la comedia, aunque aquí elabora un lenguaje más televisivo que teatral. Si algo llama la atención en esta obra es el carácter intrascendental y vacuo de la historia, que se queda en un mero ejercicio de entretenimiento que basa la comicidad en la acidez de los diálogos, tan fluidos como vacíos de contenido. Y es que, a pesar de apuntar a una reflexión sobre las relaciones de pareja y los mecanismos del deseo que podría dar para toda una gama de conflictos, se limita a elaborar un juego de intercambio de papeles de los personajes, cuyo detonante es tan simple como fantasioso. Con ello dificulta los mecanismos de proyección e identificación del espectador, centrando la comicidad -y prácticamente todo el relato- en confundir la realidad con la ficción, sin aspirar a nada más que despertar la risa fácil del espectador. La puesta en escena de Gabriel Olivares recrea un espacio escénico de corte realista. Así, la escenografía no pasa de ser un mero decorado que sitúa las coordenadas espacio-temporales de la historia, al igual que la música, cuyo uso resulta bastante escaso. Aunque cabe destacar que el diseño de iluminación se implica con la historia y las emociones de los personajes. Lástima que éstas, debido a la trivialidad de la dramaturgia, no pasen de ser meros estados de ánimo, más o menos alterados. No obstante, el ritmo de la obra es fluido y en ningún momento llega a aburrir al espectador,  gracias a la agilidad y el contenido sarcástico de los diálogos, sobre todo en el segundo acto. Y gracias también a un excelente elenco que demuestra, desde la primera escena, su dominio de la comedia y del escenario. María Barranco borda su papel de mujer con apariencia de tontita que esconde a una manipuladora nata. Aurora Sánchez consigue hacer evolucionar a su personaje, que pasa de ser una sosa a llevar todo el peso de la ironía; Vicente Romero perfila con genialidad hilarante su doble papel de marido amargado y marido calzonazos, y Francés Albiol derrocha vis cómica, a pesar del carácter romántico de su papel.

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