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Economía

«Comer sano debería ser estrategia estatal de ahorro en enfermedades»

El presidente y consejero delegado de Deliline asegura que adelgazar comiendo platos tradicionales, como caldereta o calamares a la riojana, es posible. Su empresa de preparación de platos de dieta prevé consolidarse a nivel nacional antes de ir al exterior

el 22 may 2010 / 21:45 h.

Pablo de la Serna, presidente de Deliline, muestra algunos de los platos preparados de dieta que su firma comercializa.

-Platos preparados para adelgazar. ¿Cómo surge la idea?

-Soy una persona muy inquieta, voy siempre con las antenas puestas. He tocado muchas ramas en mi vida y una de las cosas a las que nunca había prestado atención era a mi propio cuidado personal. Engordé mucho en un momento determinado y me puse a hacer dietas. En uno de mis viajes me tropecé con unos centros de adelgazamiento con monodosis de comida tradicional que adelgazaban una barbaridad. Volví a España y empecé a investigar el tema y vi que había nicho de mercado. Siempre me habían fallado las dietas por falta del tiempo. El tenerla preparada, controlada y pesada era una enorme comodidad. Iniciamos el estudio con profesionales de la nutrición y desarrollamos platos tradicionales como caldereta o calamares a la riojana centrándonos en cómo rebajar calorías. Se diseñaron científicamente, se contrataron profesionales de la cocina, hicimos un grupo test y todo el mundo perdió mucho peso. Primero se empezó a vender entre los amiguetes, luego se distribuyó a nivel nacional.

-¿Cómo va el negocio?

-La empresa nació hace dos años y medio y ya tenemos 2.000 clientes en la base de datos. Aparte de eso se inició el desembarco en grandes superficies, como El Corte Inglés o Vips, y seguimos negociando la implantación nacional en cadenas de distribución. También queremos entrar en centros de salud relacionados con el mundo de la estética y en gimnasios. De hecho, tenemos conversaciones muy avanzadas con una red nacional para implantarlos en sus centros. Las cosas van bien porque todos están muy contentos, porque lo ven como un mecanismo para comer sano, además de para adelgazar. A mí me ayudó a reducir el colesterol de forma drástica. Somos lo que comemos.

-Internet ha sido fundamental en su distribución...

-Se vende a través de la web www.deliline.es, donde se puede acceder a un menú de 40 platos, se escoge el de una semana y nosotros lo enviamos en 24 horas a cualquier punto de la España peninsular. En principio, donde más se vende es en Sevilla, porque es donde nació. Estamos haciendo un programa de radio, donde la misma locutora y cinco personas más se ponen a dieta durante dos semanas. Eso ayuda a que se conozca. Fuera de la provincia de Sevilla, donde más se venden nuestros productos es en Madrid y Barcelona, pero también en otras partes del país están teniendo buena acogida.

-¿Cuál es el perfil del cliente que demanda sus productos?

-Aunque pudiera parecer que es de alto standing, no es así. Los hay de todas las capas sociales, porque el que tiene un problema para adelgazar es un señor que se trata como un enfermo, y si está harto de dietas milagros, de polvitos y de comer cosas muy distintas y poco saludables. Cuando se le da la alternativa de comida tradicional sin cambiar los hábitos, pues le gusta. La mayoría es clase media y gente que quiere comer sano y no tiene tiempo. Entran profesionales, para los que poner dos kilos supone cambiar cinco trajes del armario. A la gente le gusta el producto y le sorprende.

-¿Quiere salir al exterior?

-Estamos en fase de expansión en España. En Francia tenemos algunos contactos y clientes que se han interesado, pero en principio queremos expansionarnos en el mercado nacional y después ver si puede funcionar en otros países que están incluso más preocupados por la salud y la dietética, aunque en España la gente cada vez está más preocupada por comer sano, porque es salud. Los estudios corroboran que este tipo de empresas van a crecer en los próximos años. Debería ser estrategia nacional para ahorrarnos dinero en la curación de enfermedades.

-Nacieron en plena crisis. Dicen que las empresas que nacen en mal entorno pero sobreviven luego son longevas. ¿Cómo lo ve?

-La crisis nos afecta como a todo el mundo. El desarrollo hubiera sido más rápido en un mundo optimista, aunque nuestros precios son muy conservadores. Con nuestra dieta no se compran cosas innecesarias y se gasta menos. Es la cocina de la abuela con base mediterránea y dentro de ese nicho nos ha afectado. La gente tiene menos alegría a la hora de gastar, pero la base de datos es cada vez más creciente. El boca a boca ha sido fundamental.

-¿Y la competencia?

-Hemos sido innovadores en este tema, aunque van apareciendo otras ofertas que intentan hacer lo mismo, porque ven que es un nicho importante. La competencia es sana y no nos preocupa, porque nos obliga a estar más volcados. Estamos convencidos en cuanto a nuestro producto, que está más especializado y avanzado.

-Y todo esto, ¿es muy caro?

-Una comida te cuesta en tu casa 7 euros y medio. 110 euros a la semana. Si vas al supermercado, se compran muchas cosas de antojos y resulta que te has gastado tres veces más. Es el método para perder peso más barato que hay. Porque te cobran menos pero te dan polvitos. Nosotros te damos comida-comida, no productos que no sabes ni lo que son. ¿Quién ha dicho que lo bueno engorda? Te puede hacer adelgazar.

De todo un poco. Este economista, con un master MBA de San Telmo, comenzó su andadura profesional en Plásticos Sevilla, para pasar después a la firma Agroaceitunera y a Exporsevilla. Además, fue el encargado de crear una filial en EEUU, Agrofood Ing, para la empresa aceitunera. Presidente del consejo de Compuspain y socio de la firma, posteriormente montó la empresa Deliline y otra relacionada con el sector, Adelgozar, dedicada a hacer terapia de adelgazamiento. "También soy asesor económico de la farmacia de mi mujer e informaticé y coloqué el primer robot farmacéutico de Sevilla", afirma orgulloso. Este sevillano, que ha tocado todos los palos en lo que al mundo empresarial se refiere porque es "inquieto", asegura sentirse "cada vez más pequeño, con más cosas que aprender".

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