Como agua para chocolate

El municipio de Turre (Almería) lleva nueve meses sin consumir ni cocinar su agua por un exceso de sulfatos que la convierte en marrón.

Como agua para chocolate es una expresión que significa estar colérico, en ebullición, como debe estar el agua que se usa para hacer cacao. Así se sienten los vecinos de Turre (Almería) cuando se les pregunta por la situación del agua potable en su localidad, y no sólo por lo indignados que están, sino por el color del líquido que corre por sus grifos, más parecido al del chocolate que al del agua. Durante 12 días del mes de octubre, más de 13.000 habitantes del barrio de Loreto, en Cádiz, conocieron las penurias de vivir sin algo tan básico como el agua. Por una bacteria fecal, durante casi dos semanas el vecindario tuvo que abastecerse de agua recogida en camiones cisterna, ducharse en servicios habilitados para ello en zonas polideportivas o lavar ropa en lavanderías. Para los gaditanos se solucionó el problema y ya disfrutan de agua saludable, algo de lo que no pueden presumir en Turre a pesar de que su agua está declarada no apta desde hace ya nueve meses por un exceso de sulfatos que hace que se torne con frecuencia de un color rojizo o marrón. Además, a menudo el exceso de cal provoca daños irreparables a los electrodomésticos que obligan a los afectados a cambiarlos cada poco tiempo. Es el caso de David, que acaba de gastarse más de 1.000 euros en un sistema de filtración propio para su casa con el que ha conseguido  paliar las molestias en su vivienda y que tuvo que cambiar también el calentador hace menos de dos años porque la cal hacía estragos en su interior. Para este turrero lo peor es la falta de información por parte del Ayuntamiento, porque «no hay análisis a disposición del público para que podamos saber qué pasa». Aunque el agua no sale siempre marrón, David explica que este no es el único problema que tienen, porque además, «sale con muy baja presión». Aunque en el municipio hay fuentes públicas en la calle que sí tienen agua potable, David asegura que «no se fía», por lo que siempre la compra embotellada. En la misma línea se pronuncia Luisa, otra vecina de la localidad, que se queja de que lleven «muchos años» con este problema que «deja los electrodomésticos hechos polvo». El problema, según los partidos de la oposición al Consistorio, regido por el PP, radica en el origen del que procede el agua con el que se abastece al pueblo. El portavoz del PSOE, Rodrigo Sánchez, señala que «el pueblo recibe agua mezclada desde dos depósitos distintos, uno de los cuales es el origen del agua contaminada». En esta línea se pronuncia también el concejal de Izquierda Unida en Turre, Martín Morales, que concreta que «es el depósito situado en la parte alta del pueblo el que abastece de agua mala a dos tercios del pueblo». Morales pertenece a esa parte de la población que tiene agua marrón en su casa. «En la última semana ha salido dos veces así, y en el último mes hasta en cinco o seis ocasiones», se queja el concejal. Sin embargo, en el Ayuntamiento turrero creen que la polémica del agua no tiene razón de ser. El alcalde, Arturo Grima (PP), asegura que el agua que recibe su municipio «es la misma que reciben todos los pueblos del levante almeriense». La solución pasa, según el regidor, por cambiar las tuberías de todo el pueblo, algo que «lógicamente no puede hacerse de la noche a la mañana». «Eso lo sabe la oposición», añade Grima, a la que califica de «irresponsable» por avivar la polémica en el municipio. Desde el Consistorio se asegura que hace ya tres meses que el agua de todo el pueblo procede de Galasa, la empresa que gestiona el abastecimiento de la mayoría de pueblos de la zona. Sin embargo, la oposición duda de la veracidad de esta afirmación porque el agua sigue saliendo igual que antes. El problema se agrava, aduce el concejal de IU, porque todos los habitantes pagan el mismo precio por el agua que reciben, «independientemente de que sea buena, como la que recibe la parte baja del pueblo, o mala, como la que tienen los afectados». La situación en Turre trasciende por el tiempo que sus vecinos llevan sufriéndola, pero no es la única en Andalucía. Según datos facilitados por la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, en lo que va de año unas 43.000 personas han sufrido problemas en la calidad del agua o cortes de suministro en sus viviendas. Al margen del ya mencionado caso de Cádiz, el pasado agosto una toxina obligó a 20.000 personas de  13 localidades de la comarca de El Condado (Jaén) a recurrir a camiones cisterna durante una semana por exceso de trihalometanos, una toxina que se forma cuando se desinfecta el agua con cloro.

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