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Economía

Cómo amarrar el talento

Involucrar a la plantilla en la estrategia, valorar sus logros, dar ejemplo y crear un vínculo más allá de la cuestión económica, claves para que las pymes retengan a sus profesionales.

el 01 jul 2014 / 12:00 h.

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Mensaje de advertencia para las pequeñas y medianas empresas. El miedo a cambiar de trabajo en aras de mantener la estabilidad, consecuencia directa de la crisis –que podría extrapolarse al hace mucho frío fuera, mejor me quedo como estoy–, se está diluyendo y, ya desde septiembre del año pasado se percibe un mayor movimiento y disposición a dar el salto y emprender nuevos proyectos profesionales, especialmente en el colectivo de mandos intermedios y directivos. Aunque no hay datos extrapolables en Andalucía, en el conjunto del país las estimaciones de la agencia de trabajo temporal Randstad apuntan a que el 12 por ciento de los trabajadores está buscando otras oportunidades, explica su director regional, Óscar Gutiérrez. Imagen Impulsando Pymes Sevilla copiar Participantes en la jornada de Impulsando pymes celebrada en Sevilla. / EL CORREO Por esta razón, están lanzando a las pymes algunas claves para evitar esta fuga de capital humano que se sustenta en otra previsión, la que apunta a que dentro de entre diez y quince años «en nuestro país habrá un déficit de 1,5 millones de trabajadores», fruto del envejecimiento de la población, menor natalidad, trasvase de profesionales y movilidad, entre otros factores, lo que se traducirá en que, en ese horizonte, «habrá más gente por encima de los 50 años que por debajo de esa edad». Conclusión: presten atención a sus empleados, mímenlos, reconozcan su labor y, sobre todo y fundamental, creen vínculos con ellos porque será ése el factor determinante que podría evitar la pérdida de profesionales. Randstad es una de las empresas que está participando en unas jornadas itinerantes por toda España, Impulsando pymes, que recaló hace pocos días en Sevilla y en la que se dieron cita un total de 120 empresarios que pudieron escuchar en unas microcharlas de apenas diez minutos algunas herramientas con el único objetivo de «retener ese talento». Así, Gutiérrez incide en que una cuestión fundamental para el empresario y emprendedor es la de «compartir su estrategia con toda la organización». No reducir estas cuestiones al círculo de la dirección, sino contar los objetivos y decirles a todos los trabajadores adónde se quiere llegar es una manera de implicar a toda la plantilla, señala, al tiempo que se deje claro el papel que cada uno tiene dentro de la empresa al margen de su actividad diaria. Otro punto débil que hay que apuntalar se refiere directamente a los ajustes y recortes que las empresas tienen que acometer como consecuencia de una caída de las ventas o de pérdida de clientes. «Hay que explicarlos con madurez», indica, al tiempo que puso el acento en que deben «ponerse al frente del negocio» en el sentido de que si el propietario es el primero que sale a la calle a ver clientes, el que baja a taller cuando hay algún problema, el primero que, en definitiva, se remanga, servirá de estímulo y acicate a los demás. «Debe practicar con el ejemplo y entonces, le seguirán». Y no hay que olvidarse, además, de dar una palmada en la espalda de vez en cuando. «Tienen que reconocer los logros de su equipo», un reconocimiento que tal vez es más visible en las grandes empresas y que en las pequeñas a veces cuesta más encontrar. No es un punto baladí porque, y sin entrar en incentivos de carácter económico, si se cuida la autoestima y se refuerza la motivación, ese vínculo con el proyecto se hará más fuerte. Motivar y hacer partícipe del proyecto y más pedagogía podrían resumir la receta. No obstante, y aunque a priori pudiera parecer que una gran empresa puede resultar más atractiva a la hora de desarrollar una carrera profesional, Óscar Gutiérrez pone el acento en un pero importante. Y es que la crisis ha dado la vuelta a la asociación que podía hacerse previamente, de manera que «trabajar en una gran empresa ya no es sinónimo de seguridad», como pone de manifiesto lo que ha ocurrido en sectores como la banca o el transporte aéreo, en los que se han producido fuertes reestructuraciones laborales, explica. Por contra, «a nivel proyecto e ilusión, las pymes son mucho más retadoras» y también en muchas ocasiones te permiten una gran libertad porque «está todo por hacer», si bien no tiene el aval de la marca o el respaldo financiero que pueden tener las grandes. Y es más fácil crear vínculo en una pequeña o mediana que en una grande. Contrataciones. Y a todo esto ¿cómo se presume el verano? ¿Se nota más alegría en las contrataciones? Sirva este comentario anecdótico como reflejo de la realidad. «Son muchas las pymes que nos dicen que a nada que crezcan un poco más, no tienen a nadie ni para coger el teléfono». O lo que es lo mismo, los ajustes han llegado ya al máximo y ahora comienzan a recuperar algo de empleo, aún a un ritmo lento. Se nota el efecto tirón del turismo y de los servicios y, lo mejor, es que va algo más allá del verano.

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