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Cómo evitar el 'estigma del parado' tras las vacaciones

Crearse un plan de actividades diarias, colaborar en las tareas del hogar y dedicar tiempo a cuidarse a sí mismo puede ayudar a no caer en la depresión.

el 23 sep 2012 / 12:52 h.

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Crearse un plan de actividades diarias, colaborar en las tareas del hogar y dedicar tiempo a cuidarse a sí mismo y a los que le rodean puede ayudar a las personas que están en situación de desempleo a no caer en la depresión tras el periodo vacacional, por lo que los expertos califican el 'estigma del parado'.

"Los aspectos que más influyen en el estado de ánimo de un parado es el cambio radical de rutina y su estabilidad emocional va a depender de que tenga recursos personales, habilidades y competencias como para reorganizar, lo antes posible, el día a día y sentirme más estable", ha comentado a Europa Press el vocal del Colegio de Psicólogos de Madrid, Vicente Prieto.

Los últimos datos del paro, correspondientes al mes de agosto, reflejan que el número de parados en España se sitúa ya en los 4.625.634 personas. Un amplio número de ciudadanos que pueden tener serios problemas psicológicos como consecuencia de su situación laboral y de su entorno social.

Y es que, estas personas suelen sufrir el llamado 'estigma del parado', que consiste en que el ciudadano en situación de desempleo teme encontrarse a conocidos por la calle debido a que no quiere que sepan que, en este momento, no tienen un puesto de trabajo.

Sin embargo, este 'estigma' suele cambiar durante los meses de verano, incluso los fines de semana, debido a que hay mucha gente que está ociosa por el periodo vacacional. El problema se produce, ha comentado el experto, cuando esta etapa finaliza y, de nuevo, el parado ve que "todo el mundo vuelve a sus puestos de trabajo menos él".

Por este motivo, Prieto ha aconsejado a estas personas que se levanten de la cama, echen currículums, naveguen por Internet en busca ofertas laborales, contacten con personas que están trabajando y, después, se dediquen a hacer actividades que antes no podían hacer por su situación laboral como, por ejemplo, realizar sus 'hobbies' --acordes con su situación económica-- y estar con su familia y amigos.

"Planificar el día a día hace que la persona que no tiene trabajo se sienta útil aportando cosas de mucho valor tanto para ella misma como para su familia. Por tanto, es imprescindible que se adapte a la nueva situación pensando que esto no es lo terrible sino que, lo terrible es no intentar estar de la mejor forma posible en estas nuevas circunstancias", ha comentado.

Pero no sólo estas personas pueden sufrir episodios de depresión sino que, según ha comentado el coordinador del Grupo de Salud y Mente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), Enrique Aragonés, también pueden padecer síntomas de ansiedad, de tristeza o, incluso, sufrir algún tipo de dolor.

"Una forma típica en la que se suelen presentar a las consultas los pacientes con depresión o con otros trastornos psicológicos es a través de los síntomas físicos como, por ejemplo, dolor de espalda, de cabeza o problemas digestivos. Estas patologías no son más que manifestaciones físicas de un problema psicológico subyacente y que, a veces, es costoso de sacar a la luz y de que el paciente sea consciente de ello", ha explicado Aragonés a Europa Press.

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