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Como para irse a celebrarlo a la Puerta de Jerez

el 11 feb 2010 / 00:33 h.

Los aficionados que se dieron cita en la Puerta de Jerez, anoche.

El Sevilla disputará la séptima final copera de su historia y lo hará gracias a su portero talismán, Andrés Palop, que ayer volvió a ser San Palop y con más de media docena de intervenciones absolutamente decisivas impidió que el baño de fútbol que el Getafe le dio a su equipo se viera reflejado en el marcador. El Sevilla estará en la final, sí, y hay que felicitarlo por ello, pero los sevillistas deben estar con las carnes abiertas por lo presenciado ayer en el Coliseum Alfonso Pérez Muñoz de Getafe, pues en lo futbolístico el espectáculo de los nervionenses fue por momentos vergonzoso y para tentarse la ropa.

El debate entre resultadismo y buen fútbol pronto va a estallar por Nervión –cinco derrotas en los siete últimos partidos de Liga– y ni el pase a la final de la Copa del Rey va a evitar que se recrudezca el debate sobre la figura del entrenador, que ayer volvió a perder muchos enteros por el pobrísimo juego que fue capaz de desplegar su equipo. Y eso que había reservado a sus mejores hombres en la Liga y puso en Getafe lo mejor que tiene, que a lo peor no es tanto como se pensaba en verano, cuando muchos hablaban sin tapujos de pelear la Liga con este plantel, quizá sobrevalorado en exceso. Ayer jugaron Jesús Navas, Luis Fabiano, Perotti, Zokora, Renato, Escudé, Adriano, Kanouté y... Palop, claro. E hicieron un ridículo espantoso que ni el pase a la final hace pasar desapercibido. Como para irse a celebrarlo a la Puerta de Jerez (anoche había veinte...).

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