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Como príncipes

Reabierto tras Feria, el Parque de Los Príncipes ya luce bikinis. No alcanza a ser el pulmón de Los Remedios, pero sí un lote de bronquios que le vienen de perlas. Y qué a gusto se está.

el 27 abr 2010 / 20:26 h.

Una laguna hecha como con sopa de sobre, grande y con dos patos (uno grande y otro chico), emula  en el corazón del Parque de los Príncipes, como puede y salvando las distancias, el espíritu de naturaleza domesticada y rabiosamente urbana del Serpentine londinense, desde donde puede verse al mismo tiempo un cisne y un autobús de latón de dos pisos, o una ardilla y un atasco. Aquí, en este modesto pero encantador jardín de Los Remedios, lo máximo que el encuadre permite recoger de un solo vistazo es un mirlo y las crestas de las moles de ladrillo de Santa Fe, calle desde la que llegan, tamizados por la floresta, la barahúnda del tráfico rodado y los ecos del trasiego humano de un barrio como no se ha visto otro igual de animado en horario de oficina.

Aunque también existe la posibilidad de atisbar, a la vez, doncellas en bikini y la comisaría de Policía, en plan CSI Miami. El calor tropical, instalado en Sevilla desde Feria, ha arrastrado hasta las sombras de los ficus gigantes y hasta las praderas de césped recién cortado a varios puñados de estudiantes y otros mártires de la holganza. Algo que hace unos días era imposible. En las cancelas todavía podía leerse ayer el cartel de Parques y Jardines que dice lo siguiente: Atención, parque cerrado por motivos de seguridad debido a la realización de trabajos especiales en el interior, del 17 al 25 de abril, ambos incluidos. Un eufemismo para que aquello no se llenase durante la Feria de flamencas, caballistas, pócimas regurgitadas, destrozos florales y otros productos de la tierra.

Quien acceda por la entrada que hay junto al centro cívico, lo primero que se encontrará, a la derecha, es un perrario de dimensiones generosas para que las mascotas corran y se revuelquen libremente, sin asustar ni inquietar a nadie. Lo más cómodo de este recinto es que sus caminos están pavimentados, lo que le resta encanto rústico y matices de color albero pero le suma patinadores (por cierto, muchas inmigrantes hispanoamericanas), personas en silla de ruedas (lo mismo, pero empujando) y gente amiga de mantener limpio el calzado en sus contactos esporádicos con la naturaleza. Quien adore saber qué árboles está viendo en cada momento, que se lleve una guía porque allí no va a encontrar cartelitos como los del Parque de María Luisa (al que, dicho sea de paso, arrebató en 1973 su condición de único parque de Sevilla). Tampoco importa mucho, porque allí lo que hay son unos ficus impresionantes, naranjos, jacarandas y unos arbolitos japoneses muy monos que, esta semana, se yerguen solitarios y rosas sobre las praderas como gigantescos algodones de azúcar.

Los paisanos interesados en cobijarse a la sombra, que vayan al otro lado de la laguna de sopa y se sienten ante ella en un banco (éste debe de ser el parque con más bancos de Europa). Desde allí verán saltar a las carpas, o lo que quiera que sea que viva en ese potingue, y besarse a los enamorados. Puestos mejor a pasear, un paraje precioso es el que, por esa zona, se desvía del camino principal a base de lajas de pizarra. Eso sí, se recomienda que con un ojo admire las tipuanas y las flores y con el otro permanezca atento al suelo, porque faltan un montón de losas como habrá podido comprobar más de uno con sus propios dientes.

El antiguo hipódromo es hoy un campo de futbito: vaya a jugar, no está cerrado. Los niños también tienen dos parquecitos de juegos (uno de ellos, muy grande y con fuentecita para beber), y tanto en Santa Fe como en el extremo opuesto hay quioscos-bares que abren por las tardes. Se llama de los Príncipes, pero se podría llamar de los Reyes. Se está bien allí, hay que decirlo.

De utilidad:
Qué: Parque de los Príncipes. Dónde: Los Remedios (Santa Fe y Blas Infante. Hay parada de metro). Cuándo: De 8.00 a 22.00. Cómo: Los perros, atados. Prohibida toda actividad que pueda molestar.

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