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Como si fuera otra vez la noche del Alumbrao

Los últimos compases de la Feria de Abril 2013 se mezclaban ayer en el Real con los que, desafiando al paso de los días, seguían cumpliendo con la tradición de acudir a las casetas a compartir el almuerzo entre amigos.

el 20 abr 2013 / 19:23 h.

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Los últimos compases de la Feria de Abril 2013 se mezclaban ayer en el Real con los que, desafiando al paso de los días, seguían cumpliendo con la tradición de acudir a las casetas a compartir el almuerzo entre amigos. No era un festivo, pero el hecho de que se tratara de un sábado invitaba a que muchas familias de los pueblos más cercanos y de las provincias limítrofes acudieran a disfrutar de todo lo que les ofrecía este sábado de Feria en Sevilla. Lo que disimulaba en cierto modo la disminución de ese bullicio que caracterizara al Real durante los primeros días de la semana. 1Había menos gente, sí. Pero los que acudían a las casetas lo hacían con infinitas ganas de apurar estas últimas horas de la fiesta de la alegría. Desde Córdoba llegaban hasta la Feria tres jóvenes dispuestos a disfrutar al máximo. Isabel, Alejandro y Melania acababan de bajar del tren dispuestos a vivir una jornada intensa que terminaría cuando llegara la hora de regresar. Isabel, que actuaba como cicerone de sus amigos, les había contando las maravillas de esta fiesta, aunque tanto Alejandro como Melania -que no dudó en plantarse su traje de flamenca- tenían claro que la mejor forma de comprobarlo era pisando por ellos mismo el albero y compartiendo con los sevillanos todo lo que ocurría en el interior de cada una de las casetas. En la calle Pascual Márquez, un feriante de chaqueta y corbata presumía de hazaña por haber conseguido pisar todos los días el Real. Él es uno de esos jartibles que comienzan la fiesta cuando buenamente se puede y se marchan cuando se apagan definitivamente los últimos farolillos. ¿Todavía con ganas de Feria?. No duden que sí. Por eso, tanto él como su familia y otros muchos que comparten esa manera de disfrutar ven como el paso de los días les deja el recuerdo de lo que pasó y las ganas de que todo vuelva a comenzar. Por ellos, a pesar del cansancio, que empezara de nuevo el pescaíto y la noche del alumbrao. En su memoria y en la del resto de sevillanos quedará una Feria que volvió a ser como las de antes. Una fiesta de alegría, buen ambiente y diversión que ni la crisis ni los 35 grados lograron arrebatar a todo el que quiso vivirla.

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