Deportes

Comodidad máxima

El Betis no sufrió lo más mínimo para imponerse a un rival desmoralizado. Y lo hizo con seis canteranos.

el 11 may 2011 / 23:22 h.

El Betis no tuvo ningún problema para batir al Tenerife, otrora un rival directo para el ascenso y hoy en día a 45 puntos de distancia. Se esperaba que el conjunto canario, abocado al descenso pero con opciones matemáticas en caso de triunfo, plasmase cierta ambición, pero nada de eso ocurrió. También es verdad que el Betis coartó muy pronto cualquier posibilidad de victoria visitante con una internada de Rubén Castro, de nuevo titular por la derecha en ese 4-3-3 del que tan excelente rendimiento ha logrado Pepe Mel. Con Beñat, Iriney y Salva Sevilla en el centro, además con mucha movilidad y más libertad de la que seguramente esperaban, el balón fue totalmente del Betis. Y la presión del Tenerife, encerrado en su campo, lamentable. Sólo a partir del minuto 20 comenzó a querer un poco más el balón y mirar de frente a Casto, enorme ante Mikel Alonso pero más vendido en el buen gol de Julio Álvarez. El 2-1 dio cierto brío a los hombres de Amaral, pero cuando no puede ser, no puede ser y además es imposible. El autogol de su portero en el último minuto puso el punto y final a la esperanza tinerfeñista, además de premiar la gran temporada de Isidoro. Y ahí se acabó el partido, porque el Betis de la segunda parte vivió de la renta frente a un rival que toqueteó y toqueteó el esférico pero con menos peligro que un niño chico.

Y por cierto, en el Betis que casi remató el ascenso jugaron ayer seis canteranos. Felicidades a Mel por confiar en ellos y al club por criarlos. Enhorabuena y bienvenido de vuelta a la Primera División, Betis. 

  • 1